El ‘No a la tubería’ sale a la calle

12/01/2019

Unas 150 personas se manifestaron ayer en contra de la obra de conducción de gas que atraviesa ocho vías de Puerto del Rosario y a pocos metros de un colegio. Los vecinos piden alternativas a la tubería

Catalina García / Puerto del Rosario

No nos merecemos que abran nuestras calles un día sí y otro no», terminó ayer su discurso en contra de las obras de la tubería de gas Francisco Ruiz Cerpa, presidente de la asociación de vecinos de las 90 viviendas sociales de Puerto del Rosario. Unas 150 personas se manifestaron en contra de la obra de conducción de la Disa que atraviesa ocho vías y transcurre a unos escasos diez metros del CEIP San José de Calasanz.

Miembros del Partido Popular, Nueva Canarias y Asambleas Municipales de Fuerteventura apoyaron el No a las tuberías de combustibles que enarbolaron los colectivos vecinales de las 90 y 91 viviendas sociales y otras calles afectadas por el trazado de esta obra a la que el Ayuntamiento de Puerto del Rosario dio licencia en 2015 a través de su junta de gobierno local «a pesar de todos los antecedentes que ya se conocían en el barrio de El Charco, que ha padecido todas las obras en sus calles, y a pesar de que hoy todos esos mismos partidos políticos que dieron el permiso a la empresa hoy la rechazan».

En más de 300 vecinos de las barriadas de las 90 y las 91 viviendas cuantifica Ruiz Cerpa los afectados por este proyecto de conducción de gas que enlaza el muelle capitalino con los depósitos de la Disa, situados en la zona industrial de La Hondura. Estos grupos de viviendas presentan problemas en sus estructuras, sobre todo los pilares de las 91 que se resienten por los años y los balcones «que no sabemos si aguantarán las obras». Para los ciudadanos que viven en las calles por donde la tubería, estas canalizaciones son «una bomba ya que, por mucha seguridad que se tenga, siempre puede pasar algo y hay muchos antecedentes de escapes».

«Hay que agotar todas las vías de diálogo con la Disa», leyó ayer Francisco Ruiz en el manifiesto vecinal, apelando a la sensibilidad de esta empresa «que tendría que entender que, ante este rechazo social, debería modificar la idea de canalizar sus instalaciones a través de nuestra ciudad».

Boicot en las urnas y a las gasolineras

Si el Ayuntamiento no paraliza las obras y la Disa no articula medidas alternativas a la conducción de combustible, los vecinos llaman a boicotear la gasolineras de la empresa en la isla y «a castigar a los políticos en las urnas».

La mayoría de los reproches ciudadanos se dirige contra el grupo de gobierno municipal de Coalición Canaria y PSOE por no informarlos previamente de la obra de la tubería, muy al contrario, aseguran que se enteraron de los trabajos cuando una mañana se levantaron y vieron cómo unos trabajadores empezaban a colocar vallas. «El alcalde nos aseguró que las obras durarían dos meses, pero luego vimos en el cartel de la licencia de obras que se extenderán durante 17 meses. Ese fue el primer engaño».

El presidente de las 90 viviendas también dio fe ayer de que la junta de gobierno local dio licencia para la renovación de las tuberías, pero que en realidad se está llevando a cabo un nuevo trazado por calles nuevas «ante las numerosas averías y zanjas que vemos en la canalización que atraviesa el barrio de El Charco».

La alternativa de un emisario o de una boya en La Hondura para surtir de combustible a los depósitos de la Disa en esta zona industrial tampoco resulta viable, como contestó el Ayuntamiento a la propuesta vecinal. «Pero nosotros sabemos que en otros lugares funciona así, como por ejemplo en el aeropuerto de Lanzarote. ¿Por qué en Fuerteventura no? ¿Por qué tenemos que estar anclados como hace 40 años?», se preguntaba ayer Francisco Ruiz Cerpa.

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