El aloe vera ayuda a mantener a raya el coronavirus

03/04/2020

Daniel Acosta fabrica gel antibacteriano natural con aloe vera. Desde que empezó la crisis sanitaria por la pandemia del Covid-19, surte a farmacias de Fuerteventura y Gran Canaria. El ciclo de producción de Vidaloe es ecológico por completo

Catalina García / Agua de Bueyes

Etanol, aloe vera y glicerina. A Daniel Acosta Fernández no le importa dar los ingredientes del gel antibacteriano que, desde el inicio de la pandemia, fabrica en su empresa de Agua de Bueyes y con el que surte a farmacias de Fuerteventura y Gran Canaria. La idea original es de película -literalmente- puesto que fue un encargo de desinfectante natural para el rodaje de una superproducción de Hollywood en la isla que ahora vuelve a producir para mantener a raya a los contagios por coronavirus.

Como bien detalla, en la fabricación del gel antibacteriano natural usa etanol, un desinfectante conocido como alcohol etílico que es más efectivo contra los virus que el alcohol de 96. Como reseca mucho la piel, la glicerina y el aloe vera se añaden a modo de hidratación. El problema es que el etanol es difícil de conseguir, además de muy caro.

El desinfectante no entraba en los planes de producción de Acosta Fernández (El Hierro, 1968), que empezó a plantar aloe vera en 2014 en su finca de Agua de Bueyes, en el municipio de Antigua, respaldado por diez años de trabajo en un cultivo similar en el cercano Valles de Ortega. En 2015, tras equiparse de maquinaria y distanciarse de otros productores al optar por la agricultura ecológica, su empresa Agualoe se estrenó en la producción de cosméticos y de alimentación, arrancando con quince productos de cosmética y alimentación bajo la marca Vidaloe.

Cinco años más tarde y con 10.000 plantas, su oferta de productos se ha doblado, da trabajo a nueve personas y la finca está abierta a las visitas a los turistas y vecinos (hasta el decreto del estado de alarma, claro). De su amplia gama, destacan por más vendidos el gel natural para la piel y la crema regeneradora de cara, aunque produce jugos, mermeladas, jabones y hasta pasta de dientes. «Un poquito de todo». Este último, el dentífrico, es precisamente el más engorroso a la hora de fabricar. También está abierta a encargos de terceros, como el equipo de rodaje de la película de superhéroes de Hollywood que pidió desinfectante. «No tiene que ser sólo lo que fabricamos con nuestra marca».

200 litros de desinfectante al día

Quitando malas hierbas sólo a mano por tratarse de un cultivo ecológico, deshijando, eliminando las flores cuando comienza la floración, cortando las pencas, envasando y etiquetando, vendiendo a los clientes que se acercaban a la finca de Agua de Bueyes y surtiendo a las tiendas, iban pasando los meses hasta que saltó las medidas de restricción para evitar los contagios por la pandemia que es el coronavirus. «Cerramos al público sí, pero hemos conseguido mantener el personal sin tener que recurrir a ERTE y gracias al gran esfuerzo de nuestros trabajadores».

Y gracias al gel antibacteriano natural que, al principio de la crisis por el Covid-19, fabricaron a destajo y ahora está en una producción de unos 200 litros al día que se envasan y venden en recipientes de 100 mililitros.

Por pencas, se van cortando las plantas de aloe vera, se lavan y se dejan desangrar durante un día para extraer la aloína, que es el liquidito amarillo que suelta. Luego se quita la piel y se extrae la pulpa que se tritura hasta convertir en jugo. Ese mismo líquido se usa para alimentación y como ingrediente principal de la producción de cremas regeneradoras y demás cosméticos.

Este proceso de elaboración está mecanizado en lo posible en la factoría de Agua de Bueyes. Hay salas de producción donde se extrae el jugo y se envasa en cubas y se envía a la de envasado donde se mezcla y envasa, como su nombre indica. Al lado, y llena de cajas preparadas para repartir, la sala de etiquetas.

Las 16.000 plantas crecen casi al otro lado de la puerta de la maquinaria, colindando con el invernadero de espirulina, la alga microscópica que Acosta ha empezado a cultivar y envasar. Pero esta nueva producción nada tiene que ver con el camino del desinfectante al que le ha abocado el coronavirus.