Clamor por el futuro de 400 familias

06/08/2019

Los trabajadores del Oliva Beach se manifiestan para reclamar al Gobierno central que autorice las obras de reforma del hotel sito en las Dunas de Corralejo. La cadena Riu amenaza con un ERE ante las trabas al proyecto de modernización

Crece la incertidumbre entre los trabajadores del Oliva Beach, que se manifestaron ayer para exigir soluciones al Gobierno central. La cadena Riu, propietaria del establecimiento situado en las Dunas de Corralejo, presentará un expediente de regulación de empleo (ERE) en próximos meses de no poder ejecutar el proyecto de modernización que dotaría de mayor competitividad a una instalación hotelera que, tras cuatro décadas en servicio, ha quedado obsoleta.

El proyecto de reforma, presentado por Riu en noviembre de 2017 ante el Ministerio de Transición Ecológica con el objetivo de cerrar el hotel en noviembre de 2018 para iniciar las obras, no obtuvo respuesta. Riu pospuso un año sus planes de reforma en espera de autorización de Madrid y, según empleados, incluso se dejaron de contratar reservas para el periodo comprendido entre noviembre de 2019 y marzo de 2020, esto es, para el tiempo en que Riu había programado por segunda vez ejecutar el proyecto.

«Han sido dos cierres de ventas pensando que llegaba la reforma con la correspondiente bajada de clientes. Además, TUI, el turoperador que nos proporciona el mayor número de clientes, ha comunicado a la empresa que no va a enviar más si no reforman y modernizan el centro, y los pocos que manden sería renegociando un precio que ya de por sí está a la baja», dijo Rafael Giráldez, uno de los portavoces del comité de empresa, quien leyó un manifiesto en representación de los trabajadores.

Han pasado los meses y sigue sin haber respuesta desde Madrid, ni a favor ni en contra del proyecto. Y, de momento, se desconocen los motivos. Lo que sí saben en la plantilla, formada por casi 400 empleados, es que sus puestos de trabajo están en serio peligro si hay ERE. Además, la caída del turismo en la isla no contribuye al optimismo.

Según Giráldez, «lo único» que piden es «una solución que permita que no se pierda ni un puesto de trabajo, que permita que este hotel, con más de 40 años ofreciendo trabajo y futuro a muchas familias, siga haciéndolo durante muchos años más». El mismo portavoz del comité de empresa añadió, además, que hay «muchas empresas externas» que podrían verse afectadas, puesto que el Oliva Beach «no solo son sus trabajadores, sino que son los taxistas, los rent a car, los proveedores que traen la mercancía, las empresas de venta de excursiones, los comercios que se encuentran en el hotel, las empresas externas que prestan servicios, etcétera».

Adrián Fernández, presidente de la plataforma Salvar el Oliva Beach, alertó de que, si las obras de reforma no se autorizan como muy tarde «a inicios septiembre», la empresa podría presentar el ERE. Por otra parte, Fernández acusó al Gobierno central de ser «el único impedimento» para mantener los 400 puestos de trabajo, ya que el resto de factores serían favorables: «La empresa tiene la concesión, el inmueble y el dinero para hacer la reforma ya; hay un turoperador que dice que traerá clientes en marzo con cuatro estrellas; y el personal, según encuestas entre clientes, es muy bueno, aunque se quejan de las instalaciones obsoletas».

Por su parte, Olegario Umpiérrez, presidente del comité de empresa, se quejó «de la falta de aliento por parte de los parlamentarios majoreros en el Gobierno de Ángel Víctor Torres» para con los trabajadores del hotel Oliva Beach. Además, se refirió a la historia de los hoteles de las dunas: «En la época de mi padre, cuando dejaron de poder ir a pescar a África, este fue el refugio de todo el mundo; si no fuera por el hotel, hubiera habido hambre en la parte del norte de la isla».