Armadillos en la familia Oasis Park

18/12/2018

En peligro de extinción por la caza furtiva, son dos hembras y un macho de cuatro meses que llegan de Colombia. Se ha recreado un ecosistema centroamericano en el zooparque

Los visitantes de Oasis Park pueden conocer desde ayer a los nuevos miembros de la familia del parque: dos hembras y un macho de armadillo de seis bandas. Se trata de una especie de Centroamérica y Sudamérica, estos concretamente llegan de Colombia, y que actualmente se encuentra en peligro de extinción por la caza furtiva.

Los tres armadillos han pasado un período de cuarentena y ayer mismo se incorporaron a su nueva instalación, en la que se ha recreado de forma detallada un ecosistema centroamericano. Los tres nuevos miembros de la familia de Oasis Park compartirán espacio con otros primates, los saquis de cara blanca y unos tamarindos labiados.

Dos de los armadillos nacieron el 4 de agosto y otro el 12 de julio. Durante la cuarentena, s fueron pesando, realizando análisis, acostumbrando a la presencia de sus cuidadores y habituándolos a los entrenamientos médicos.

«Lo que realmente queremos con el ecosistema que hemos recreado en la instalación es explicar al público la importancia de que los animales se conserven, de que las especies se mantengan, y de que puedan convivir todas juntas», señala Belén Roca, veterinaria y responsable de estos armadillos en Oasis Park. Por eso también les ha entrenado para poder llevar un control y localizarles fácilmente.

El nuevo hogar de los armadillos es grande y tiene una capa profunda de arena en la que puedan escarbar y por eso Oasis Park quiere que, aunque ellos desarrollen sus conductas naturales de escarbar, «tengan confianza en nosotros y no nos desaparezcan entre este suelo».

El armadillo de seis bandas es una especie muy peculiar, que se encuentra en peligro de extinción debido a su caza para comer, debido a que son un planto típico en las zonas en las que habitan, y para construir instrumentos musicales de cuerda con ellos tipo guitarras o ukeleles. Tiene una piel que asemeja una coraza y sus bandas le permiten enroscarse completamente sobre sí mismo, haciéndose como una pelota dura, cuando se encuentran en peligro. Alcanza una longitud de unos cuarenta centímetros, con una cola que suma unos veinte centímetros más, y puede llegar a pesar sobre cinco kilos.