Terapia ocupacional para Thais y María a 200 kilómetros de distancia

12/06/2019

Dos madres del sur han recopilado más de 3.500 firmas de apoyo a su demanda de crear el servicio de terapia ocupacional en el centro de salud de Gran Tarajal. Hasta ahora, tienen que desplazarse con sus hijas hasta el Hospital General. Una niña se traslada desde Morro Jable para media hora de tratamiento

Dos horas tarda Jacqueline Alonso en ir y venir desde Morro Jable hasta el Hospital General para que su hija Thais, de cinco años y una discapacidad psíquica del 68% provocada por el síndrome de Pitt Hopkins, reciba 30 minutos de terapia ocupacional. Davinia Rodríguez lo tiene sólo un poquito más cerca porque vive en Tesejerague, aunque los más de 100 kilómetros de carretera no se los quita nadie, y los hace con María, su hija de cuatro años y una discapacidad física provocada por una lesión medular.

Jacqueline y Davinia son las dos madres que han recogido más de 3.500 firmas pidiendo que este servicio de terapia ocupacional para personas aquejadas de una discapacidad psíquica y física se acerque al sur, por lo menos al centro de salud de Gran Tarajal. En abril presentaron las firmas y su demanda al área de Salud de Fuerteventura y se quejan de que sólo han recibido el silencio como respuesta.

Según las cifras de Sanidad en la isla, el 30% de los pacientes del área de terapia ocupacional del Hospital proviene del sur, a lo que estas madres añaden cinco menores que han renunciado al servicio público y se han pasado a lo privado por la distancia. «Nuestras dos hijas llegan cansadas del camino hasta Puerto del Rosario, que se hace largo a cualquiera».

Vestirse, comer, sentarse

La terapia ocupacional, que se imparte los lunes por la tarde y en horario de mañana de lunes a viernes en el Hospital General, es una ayuda de la que no pueden prescindir estas personas ya que les permite avanzar en su autonomía. «Les repercute en el día a día porque les enseñan a vestirse, a coger los cubiertos, a levantarse y a sentarse en el caso de María, que se mueve en silla de ruedas», detalla Jacqueline. cuya pequeña es uno de los 50 casos en todo el mundo del síndrome de Pitt Hopkins, caracterizado por la asociación de déficit intelectual, dismorfia facial característica y un patrón de respiración anormal e irregular.

Esta ayuda que reciben las dos menores se complementa con las visitas al fisioterapeuta -ya más cerca de casa- en el centro de salud correspondiente en el sur, dos veces por semana. También acuden al logopeda y además están escolarizadas, con lo que supone de trasiego diario para las familias y las propias pequeñas para que se añada la distancia hasta el Hospital.