Equipo Cóndor, siempre alerta

15/07/2018

El Servicio de Medios Aéreos de la Policía Nacional cuenta en Canarias con su base en el aeropuerto de Gran Canaria desde donde salen a vigilar, prevenir y apoyar al resto de agentes coordinados desde su sala operativa H50. Su radio de acción abarca Las Palmas de Gran Canaria, Telde, San Bartolomé de Tirajana, Puerto del Rosario, Arrecife, Santa Cruz de Tenerife, La Laguna, Adeje y Santa Cruz de La Palma. Están en servicio las 24 horas del día.

La Unidad de Medios Aéreos de la Policía Nacional en Canarias se encarga de velar por la seguridad desde el aire en todas las zonas bajo la influencia citado cuerpo en las islas. En todo el país cuenta con ocho bases con helicópteros listos en servicio, entre ellas la ubicada en el aeropuerto de Gran Canaria, que se encarga de cubrir todas las islas. En Tenerife Sur cuentan con un hangar habilitado para su unidad en el que normalmente hay otro helicóptero listo para su uso.

«Tenemos tres tripulaciones completas para hacer los servicios requeridos con las incidencias que puedan surgir. Estamos 24 horas en servicio con gente en presencia y gente en alerta ante cualquier incidencia a lo largo de la semana, con una inmediatez lo más rápido posible dentro de nuestras posibilidades. Podríamos tener una respuesta en hora u hora y media. Eso en caso de no estar en la base, si estamos en ella nos demoramos el tiempo que tarda en helicóptero en salir. En cinco minutos está en el aire. Normalmente no suele surgir, ni ha surgido», explica Luis Udaondo, inspector del Servicio de la Unidad de Medios Aéreos de la Policía en su base.

Equipo Cóndor, siempre alerta

Una de las claves de su día a día es contar con una planificación detallada de cada jornada, que incluye un plan del vuelo previsto para cada jornada. «Se tiene un estudio de lo que pueda pasar durante la semana. Si surge un imprevisto total un sábado a las 19.00 horas hay un tiempo de reacción más alto que si surgiera en otro momento de la semana. Los imprevistos son muy puntuales. Siempre estamos en contacto con H50, que es nuestra sala operativa. Desde ahí comisionan los indicativos correspondientes para lo que necesiten», subraya Udaondo.

Es la sala operativa propia la que se comunica con los integrantes de esta unidad, la que les da las indicaciones necesarias y la que informa de lo que están viendo cuando surcan los cielos. Luego la sala transmite la información, incluidas las imágenes de alta calidad grabadas por la cámara, a la sala operativa o a los agentes en tierra.

«No vamos por libre ni hacemos lo que se nos apetece. Estamos coordinados por la sala operativa, que es la que nos indica y nos da todas las pautas sobre cada requerimiento que se nos pide», explica el inspector.

Antes de volar, los mecánicos se encargar de revisar al milímetro la máquina (como llaman ellos al helicóptero) con un prevuelo por parte de los mecánicos que estén de turno. «Los pilotos hacen un nuevo chequeo, se comprueba el combustible, la previsión meteorológica y una anticipación del vuelo, altitud que se prevé tomar y si se captarán o no imágenes. También si se va a hacer patrulla, qué es lo que se va a hacer y sobre lo que se va a trabajar. Una vez hecha toda la planificación previa o briefing se procede a volar según lo estipulado previamente», explica el inspector Udaondo.

Equipo Cóndor, siempre alerta

Tras el vuelo programado y una vez en tierra realizan un postbriefing con un nuevo chequeo para ver que esté todo correcto. Además, insertan los datos en los ficheros automáticos y en los libros de vuelo y se prepara la máquina ante una posible incidencia en el tiempo que van a estar en la base. Así, si hay un nuevo vuelo se deja con un repostaje según la necesidad.

En el caso particular de las islas su labor se desarrolla fundamentalmente en la prevención, vigilancia y presencia policial. «Es un ojo desde el aire para los equipos de tierra, siempre con nuestros medios podemos dar un punto de vista para apoyarlos en las intervenciones que ellos tienen porque tenemos un campo de visión más amplio de la zona. Podemos localizar distintos peligros, puntos de fuga o realizar el seguimiento de vehículos, cualquier cosa que se pueda hacer desde el aire. Podemos tener un amplio control que luego trasmitimos a los equipos de tierra, ya sean las directrices para que pueden localizarlo o acercarse al punto que necesiten», detalla.

Equipo Cóndor, siempre alerta

A estas funciones se suma la presencia en zonas de gran afluencia y enclaves turísticos en fechas señaladas como el verano, la Semana Santa o las navidades. También sobrevuelan las costas y en busca de inmigrantes o de cualquier incidencia que pueda surgir, como un barco con algún problema o algún objeto flotante extraño. Tras avistarlo dan aviso a Salvamento Marítimo para que se acerque al lugar y compruebe lo que ocurre.

«Estamos todo el año abiertos a cualquier requerimiento y planificamos vuelos a otras islas siempre que se pueda y que se autorice. En ese sentido la Unidad de Medios Aéreos está siempre abierta a cualquier servicio policial y en los lugares donde se nos requiera», remarca.

Los pilotos cuentan con un curso de 15 meses hecho en la sede de la Unidad de Medios Aéreos de Madrid en Cuatro Vientos, de los que 12 meses se centran en la parte teórica para poder examinarse y conseguir la titulación civil. La formación consta de 15 asignaturas que deben aprobar en un 75%. Para finalizar el curso deben hacer 250 horas dividida en tres fases: vuelo general, que son maniobras básicas partiendo de cero hasta manejar un helicóptero, el instrumental y una fase específica de vuelo policial de operaciones policiales. Los mecánicos cuentan con una formación teórica de dos años además de las prácticas y de una formación continua y actualizada. En este punto funcionan como las empresas de aviación civil.