El nivel de dióxido de nitrógeno cae un 60%

03/04/2020

Los niveles del contaminante típico de los tubos de escape se redujeron en un 59% en Las Palmas de Gran Canaria y en un 62% en Santa Cruz de Tenerife en la segunda quincena de marzo en relación a los habituales en la última década.

Las medidas de restricción de la circulación derivadas del vigente estado de alarma han provocado entre los días 14 y 31 de marzo el desplome del dióxido de nitrógeno (NO2) en las dos capitales canarias como consecuencia de la caída del tráfico motorizado, según refleja el informe de Ecologistas en Acción sobre los efectos de la crisis de la Covid-19 en la calidad del aire urbano en España.

El informe elaborado a partir de mediciones oficiales de NO2 en 24 ciudades del Estado concluye que la reducción drástica del tráfico se está traduciendo en «una mejora sin precedentes» de la calidad del aire en las ciudades de Las Palmas de Gran Canaria y Santa Cruz de Tenerife.

En la capital grancanaria la reducción de los niveles de dióxido de nitrógeno se cuantifica en un 59% y en el caso de Santa Cruz de Tenerife el descenso es de un 62% respecto del habitual en estas fechas en la última década. En el informe llama especialmente la atención la estación orientada al tráfico que se sitúa en la zona de la Casa Cuna de la capital tinerfeña, que muestra unos niveles de reducción de niveles de NO2 del 72%.

El informe analiza los datos oficiales de dióxido de nitrógeno recogidos en 125 estaciones de medición repartidas entre las 24 principales ciudades del Estado español durante el mes de marzo de 2020 y de los diez años anteriores. Presenta por lo tanto una foto fija de la calidad del aire urbano en el último mes, antes y después de la declaración del estado de alarma y las medidas de confinamiento.

El dióxido de nitrógeno es el contaminante típico emitido por los tubos de escape de los automóviles (además de por las calderas industriales y domésticas), por lo que su evolución está directamente ligada a las emisiones del tráfico motorizado, siendo ésta su principal fuente en las ciudades y el principal factor que influye en la calidad del aire urbano.

El NO2 provoca cada año en España unas 7.000 muertes prematuras, según el Instituto de Salud Carlos III y la Agencia Europea de Medio Ambiente. Es un gas irritante que agrava las enfermedades respiratorias y merma la resistencia a las infecciones, por lo que su drástica reducción es una buena noticia en el marco de emergencia sanitaria actual.

Salud pública

La dramática situación creada por la Covid-19 corrobora que la reducción del tráfico motorizado en las ciudades tiene claros efectos en la disminución de la contaminación, algo que a su vez supone una importante mejora de la salud pública.

Para Ben Magec, la reducción estructural del tráfico motorizado y los cambios en las pautas de movilidad son la mejor herramienta para rebajar la contaminación del aire en las ciudades. Por eso reclama que cuando se salga de esta crisis, del confinamiento y de las limitaciones a la circulación, se potencien las políticas de movilidad urbana en las islas implantando zonas de bajas emisiones ambiciosas, recuperando el transporte público y potenciando la bicicleta y el tránsito peatonal como medios alternativos al vehículo privado.