500 años de historia, a medio metro

16/04/2018

Las obras de mejora de la plaza de la catedral de La Laguna que se iniciaron en 2014, justo después de la reapertura del templo tras una profunda remodelación, sacaron a la luz un antiguo pavimento sepultado durante siglos. La intervención arqueológica en una de las zonas ha dado con evidencias de ocupación del entorno de la primigenia iglesia de los Remedios, levantada en 1515.

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El hallazgo en 2014 de un antiguo empedrado en la fachada principal de la catedral de La Laguna y a ambos lado del edifico hizo volar la imaginación de historiadores y arqueólogos, alentados, además, por las imágenes que se tomaron con radar y que apuntaban a posibles construcciones hasta cinco metros de profundidad. Los arqueólogos a los que se encargó la prospección de la zona han concluido esta semana los trabajos de campo y todavía no pueden ofrecer una conclusión cerrada, pero Efraín Marrero, el responsable de la excavación, sí asegura que en los 50 centímetros de profundidad que han excavado han dado con los 500 años de la historia de la ciudad.

La zona en la que han trabajado desde noviembre, en el lateral de la calle Bencomo, les está hablando de sí misma, del suelo sobre el qué está y de la trama urbana de La Laguna y sus transformaciones. Lo primero que les dijo fue que lo que allí había no eran los cimientos de una antigua construcción -ni de la primitiva iglesia de los Remedios, levantada en 1515-, sino el pavimento que rodeaba la iglesia. Y, según avanzaban en la prospección y consultaban documentación, descubrieron que, proyectando el pavimento hacia la fachada del templo, coincidía con el tramo hallado allí, y si lo llevaban en la otra dirección, hacia las Casas Capitulares, el empedrado coincidía con el trazado de una calle que en el mapa del siglo XVI que hizo el ingeniero Leonardo Torriani discurría entre la iglesia y la casa Saviñons, sobre la que están las Casas Capitulares.

Pero hay más. Bajo el empedrado han hallado «registros arqueológicos de la vida cotidiana desde el siglo XVI hasta el XIX», algo que, dicen, se ha estudiado muy poco. Cerámicas de todo tipo, restos de alimentación, monedas portuguesas, anillos de vidrio, huesos humanos, en definitiva, «vestigios de 500 años de historia».

Con todo, los arqueólogos de la empresa Prored creen que el empedrado no está desde que se levantó la iglesia, pero sí de cuando se tiraron las casas y tabernas del entorno para ampliar la plaza, esto es, antes del siglo XVIII, cuando se ampliaron las capillas de la iglesia y se construyeron las Casas Capitulares.