Roberto Leal. / C. L. Álvarez

«En la tele no te puedes confiar con las buenas audiencias»

Roberto Leal propone retos a los famosos en 'El Desafío', el nuevo concurso que hoy estrena Antena 3, mientras triunfa cada tarde con 'Pasapalabra'

J. MORENO Madrid

A Roberto Leal (Álcala de Guadaira, Sevilla, 41 años) le sonríe el éxito. Con humildad, reconoce que las audiencias de 'Pasapalabra' han superado sus «expectativas». Ahora se pone al frente de 'El Desafío', un nuevo formato que Antena 3 estrena hoy a las 22:00 horas y que reúne a ocho famosos para someterles a exigentes pruebas en las que habrá «emoción y diversión».

–¿Qué es 'El Desafío'?

–Es un gran show, un espectáculo desde el primer minuto hasta el final, porque cuenta con todos los ingredientes que necesita un programa de televisión: emoción hasta el extremo, pero también mucha diversión, con momentos de tirarse al suelo por la risa. Es algo que hacía tiempo que no se veía en la televisión, porque enfrenta a los famosos a cosas que no han hecho nunca y que, a veces, también generan frustración, porque no siempre salen bien.

–¿Y qué pasa si no cumplen los retos?

–El castigo es una puntuación baja. Los ocho concursantes se enfrentan a un reto cada semana, y luego hay un jurado que los valora en un ranking. El mayor castigo es que el concursante piense que ha estado mejor de lo que el jurado ha valorado. Y ahí llegan los líos entre los famosos y los jueces. Ha habido enganchadas, porque no siempre se toman bien las valoraciones.

–¿Algún concursante se ha plantado para no hacer una prueba?

–Ha habido momentos de confrontación por no estar de acuerdo con el jurado. Era algo que podía ocurrir y ha pasado. Ágatha Ruiz de la Prada estuvo a punto de abandonar el programa en mitad de la edición, porque no compartía la opinión de los jueces y se quería ir. Eso sí, los famosos nunca se han negado a realizar los retos, al contrario, han sido valientes y han trabajado para superarlos.

–¿Qué participante le ha sorprendido más?

–En general, todos me han sorprendido y les hemos sacada de la zona en la que se sentían cómodos. Ágatha, por ejemplo, creo que va a sorprender, porque está fuera de este tipo de programas y no va a dejar de ser ella. Llega al programa con sus diseños y se va con ellos. Se lo toma muy en serio, pero no deja de poner la nota de color.

–¿Cuál es el desafío más difícil que vamos a ver?

–Lo que más pánico ha provocado ha sido la apnea. Aguantar debajo del agua el máximo tiempo posible si no tienes conocimiento sobre cómo hacerlo… Esta prueba tensionó bastante el ambiente y hemos pasado momentos 'jodidos' de tener que decir 'sal ya del agua'. Pero también hemos visto otros retos surrealistas, como el de tener que memorizar el trino de cincuenta aves diferentes y tener que averiguar el sonido del pájaro que se trataba. También tocar el piano con Camela, quemarse a lo bonzo… Es todo muy dispar.

–¿Hay algo a lo que no se enfrentaría?

–No sé si hubiera sido capaz de hacer la apnea. Si me lo piden, me enfrentaría a ello.

–Pero en el programa, ¿se va a enfrentar a algún desafío?

–Yo propuse rapear, bailar, pero me dijeron que eso era muy fácil, que ya lo controlaba y que me iba a enfrentar a algo que no había hecho antes. Lo hice con un invitado, Arturo Valls ('¡Ahora Caigo!'), y fue un cachondeo, pero me lo tomé tan en serio que me lesione la rodilla una semana y estuve medio cojo.

–Y sigue triunfando cada tarde con 'Pasapalabra'.

–El balance es buenísimo. Tengo mucha suerte de que me hayan ofrecido esta oportunidad. Me levanto todos los días pensando que todo esto es un regalo. No te puedes confiar nunca con las audiencias, ni te puedes hundir si el dato es malo, ni venirte arriba cuando el 'share' está siendo bueno, porque lo de la tele no está escrito en ningún lado. Con 'Pasapalabra' estoy feliz, por mí y por el equipo, que merecía una nueva oportunidad.

–¿Cómo se encuentra tras superar el coronavirus?

–Siempre me tomé la pandemia con muchísimo respeto, con todas las protecciones como hace la mayoría de los ciudadanos. Aun así, me contagié, y no me enterare nunca de cómo fue, porque estaba de vacaciones en mi casa. Afortunadamente no me quedaron secuelas, aunque es verdad que estuve hasta hace un mes sin recuperar del todo el olfato. Ahora sigo con las mismas precauciones que entonces, porque nadie me dice que no me vuelvo a poder contagiar.