Sonsoles Ónega / R.C

«Al principio de 'Ya es mediodía' me sentía muy becaria»

El programa que presenta Sonsoles Ónega en Telecinco cumple este martes tres años de emisiones «formando parte de la rutina del espectador»

JOSÉ ANTONIO GONZÁLEZ Madrid

'Ya es mediodía' (Telecinco) y Sonsoles Ónega (Madrid, 1973) cumplen este martes tres años de emisiones como teloneros de los informativos de Mediaset. Desde contenido político hasta lo último de 'Supervivientes', un menú diario que ha conseguido enganchar a la audiencia tras un comienzo complicado.

-Tres años de 'Ya es mediodía', enhorabuena por mantenerse en pantalla con la competencia que hay. ¿qué balance hace?

-Aún me acuerdo del pánico de no volver al día siguiente. El programa empezó con datos de audiencia que nos hicieron temer por la supervivencia. No sería honesto reconocerlo, pero después de tres años, la verdad es que estamos muy satisfechos porque el crecimiento ha sido lento, pero constante, y no hemos dejado de crecer prácticamente ni un solo mes y con un dato de fidelidad muy bueno. Hemos doblado a la competencia en esa franja, que es difícil y complicada, con una oferta muy variada y creemos que hay margen para seguir creciendo. Con ese espíritu afrontaremos la nueva temporada.

-¿Qué pensó cuando le ofrecieron el proyecto?

-La verdad es que tuve la sensación de que era una oportunidad a la que no se podía decir que no, porque sabía que era un paso profesional importante, eso sí, mezclado con una dosis de miedo paralizante, por el miedo a lo desconocido, porque nunca lo había hecho, porque no tenía herramientas y porque en las primeras reuniones no tenía absolutamente nada y yo me sentía en ese sentido muy becaria. He ido aprendiendo y creciendo con el programa, modulando mi trabajo como conductora del espacio, a la vez que el programa se ha ido moldeando a las preferencias de la audiencia y de la franja, que son las que son. Es una franja muy dinámica, porque la gente no está sentada en el sofá, sino que está haciendo cosas en casa. Ahí nos hemos colado y hemos conseguido formar parte de la rutina del espectador, lo más grande que te puede pasar.

-En estos últimos tiempos nos ha tocado vivir una época convulsa, ¿con qué se queda?

-Con haber podido informar de la pandemia, sin duda. Si que es verdad que han pasado muchas cosas, pero si lo piensas en la política tampoco ha pasado gran cosa. El día que nos cambien España como la cambiaron los socialistas en los 80 será como aquello que dijo Alfonso Guerra: «A España no la va a conocer ni la madre que la parió». Entonces ahí sí diremos que la política ha hecho algo, pero en estos tres años no han hecho gran cosa. Lo más importante que he hecho es haber informado de la pandemia, haber estado durante los meses de confinamiento aportando al espectador rigor, la experiencia de los testimonios de científicos, de médicos, de epidemiólogos, en definitiva, de la gente que, realmente, sabía del virus y, sobre todo, haberlo combinado con los testimonios en primera persona de lo que ha sido, hasta ahora, el gran drama del siglo. Así que supuso un reto personal y profesional. En primer lugar, personal, porque salías de casa dejando a la familia sin saber si ibas a llegar contagiada. Y profesional, porque hemos sido conscientes de nuestro papel de periodistas y ha justificado además nuestra labor en el mundo. No operamos, ni salvamos vidas, ni hemos inventado la vacuna. Pero cuando la gente no podía bajar más que a pasear al perro y comprar lo fundamental para sobrevivir, nosotros estábamos enseñándoles qué estaba pasando.

-Y sin olvidar esa parte de entretenimiento que todos necesitábamos por aquella época.

-Durante el confinamiento se sacrificó el bloque de entretenimiento muchos días porque te dabas cuenta de que la necesidad de información era prioritaria. Dicho eso, hubo un momento en el que de repente surgió el 'Merlo's gate' y fue una válvula de escape banal para el ciudadano. Y ahí estuvo Telecinco, poniendo la sonrisa y el entretenimiento.

El ejemplo de Ana Rosa

-Es una hora y media diaria, ¿cansa el directo?

-Antes trabajaba más horas, pero nunca he estado tan cansada como ahora y es una hora y media de programa. Me arrodillo ante Ana Rosa, por ejemplo, que se pega unos madrugones tremendos y tiene cuatro horas y media de programa cada día.

-En 'Ya es mediodía' es casi una periodista todoterreno, porque pasan de la política al reality...

-Esto sí es una asignatura pendiente, la de ampliar mi disco duro. Me gusta mucho controlar los temas y conocer a los personajes y, sobre todo, tener un poco de contexto y no siempre es posible. Es muy duro el directo, porque el cerebro está permanentemente en alerta y pendiente de todo lo que está pasando en el plató y en las conexiones.

-Aunque últimamente el Congreso parece una gala de 'Gran Hermano' o 'Supervivientes'...

-(Risas) Totalmente. Los políticos han sido carne de televisión y siguen siéndolo. Aprovechan la pantalla porque saben que sigue siendo un medio de masas.

-Pero, ¿echa de menos los pasillos del Congreso de los Diputados?

-Profesionalmente es una etapa cerrada, pero me fui con pena y me encantaba lo que hacía. Sí que echo de menos que esté cerrado y no poder ir a brujulear por los pasillos. Espero poder volver en septiembre allí para tener el contacto directo con las fuentes.