Olivia Molina. / P. Navarro

Olivia Molina: «Nada nos ha preparado para la realidad que hemos vivido»

Protagoniza 'La Valla', la serie que estrena esta noche Antena 3, que ha anticipado situaciones vividas por el coronavirus

JULIÁN ALÍA

Olivia Molina (Ibiza, 39 años) no podía imaginar que una serie distópica iba a guardar tanto parecido con la realidad. Sin embargo, en 'La Valla', la ficción que estrena Antena 3 esta noche a las 22.45 horas, la España del año 2045 se encuentra asolada por el noranovirus. Por ello, la capital ha quedado dividida en dos regiones férreamente cerradas: el Sector 1, el de los gobernantes y privilegiados, y el Sector 2, donde se encuentra el resto de ciudadanos, como una familia que lucha por recuperar a la pequeña Marta, en manos del Gobierno.

–¿Cómo veía de lejano ese 2045 del que habla la serie?

–Tan lejano como que a veces estaba rodando y decía: '¿Pero cómo va a ser que nos fumiguen o que nos hagan controles diarios de sangre para ver si tenemos el virus?'. Teníamos controles policiales enormes, toques de queda… y de repente nos vimos en una realidad parecida, y, sobre todo, con ese miedo que crea estar expuestos a un virus que no tiene de momento cura. Ese es uno de los ejes centrales de la serie: la búsqueda de esta vacuna. Lo que pasa es, que para la élite científica que la está buscando en esta serie, el fin justifica los medios, aunque tengan que utilizar a los más desfavorecidos como conejillos de indias. Creo que abre temáticas bastante poderosas y actuales, y no solo con el coronavirus, sino también con la situación política, con la defensa de los derechos humanos… Creo que es una serie muy actual y que invita a reflexiones muy profundas.

–¿Fue como una especie de preparación para lo que venía, o era imposible estar preparado?

–Nadie podía estar preparado para esto. Es verdad que como actores nos habíamos visto inmersos en crear la mayor realidad posible, con la imaginación como herramienta, de qué significa vivir en una sociedad con el temor a flor de piel de un virus y con un régimen dictatorial que, gracias a Dios, no es el caso. Nosotros, como actores, hemos tenido que atravesar eso e imaginar cómo son estas personas y cómo se conforma su carácter con estos ingredientes, pero nada nos ha preparado para la realidad que hemos vivido.

–Si uno de sus trabajos se hubiese tenido que convertir en realidad, este habría sido de los últimos que habría elegido, ¿no?

–Desde luego… También he tenido otros trabajos interesantes en ese sentido, pero que por suerte hemos sobrepasado como sociedad, como obras de teatro que hablan de lugares en los que la mujer estaba en un sitio mucho más precario y tenía muchas menos libertades y derechos. Esto es una serie distópica que habla de un futuro cercano en que el mundo se ha transformado y los personajes están viviendo situaciones completamente excepcionales que esperemos que no lleguemos a vivir.

–La serie estaba ya promocionándose en televisión, pero se paralizó todo. ¿Cómo ha sido esta larga espera?

–Ha sido un proceso extraño. Los que toman las decisiones han elegido hacerlo así, y creo que está bien. Ya no solo ha sido extraño porque se anunció su estreno y tuvimos que aplazarlo porque era un tema que estábamos viviendo en primera línea como sociedad y creían que no era el momento de echar más leña al fuego, sino también por el proceso de estrenarla primero en una plataforma de pago (Atresplayer Premium). Yo nunca lo había vivido y es curioso. Crea bastante expectación alrededor, lo ve un grupo más reducido de personas, pero ya empiezas a tener 'feedback' y acceso a las críticas, que te preparan un poco, aunque luego es verdad que en abierto nunca se sabe la vida que va a tener. Yo creo que es positivo y que es un momento bueno para estrenarla. Estamos inmersos en esta nueva realidad, de la que no tenemos memoria porque nunca hemos vivido así, y esta serie, que plantea cuestiones sobre lo vulnerables que podemos ser y lo fácil que se pueden perder ciertos derechos, creo que es interesante que se emita ahora.

–¿Qué respuesta ha recibido de los espectadores que ya la han visto?

–Que es interesante ver a personajes en situaciones de supervivencia y en un escenario completamente diferente al imaginado, pero sobre todo me venían cosas con respecto a la pandemia que estábamos viviendo y las similitudes que se veían con el noranovirus, que es el virus que asola a la población de 'La Valla'. Decían que les parecía increíble que estuviéramos hablando de un virus y que estuviese sucediendo. Eso es lo que más me llegaba.

-¿Cómo ha sido compartir rodaje con su madre?

-Nosotras lo disfrutamos muchísimo. Es una vida dedicada a lo mismo, y yo tengo la suerte de tener ese referente, de poder vivir esos momentos con ella que hoy, desde mi madurez, desde otra etapa vital mía, puedo apreciar y disfrutar mucho más. Hay cierta complicidad que tenemos y que facilita mucho el trabajo, y también nos hace ser superclaras la una con la otra, y hacer que todo sea muy rico a la hora de crear personajes.

-¿La vieron juntas o por separado?

-La hemos visto por separado, porque estábamos cada una con nuestra vida y nuestras responsabilidades, pero sí comentábamos secuencias en concreto, impresiones… Bueno, lo hacía con ella y con los demás compañeros. Hemos hecho un equipo muy humano y muy cercano, y hemos tenido una comunicación superfluida. Es algo que creo que era necesario para crear este nuevo mundo, y hemos estado en contacto constante, porque nos dimos cuenta de que extrañamente había cosas que estaban sucediendo. Estábamos muy encendidos todos.