El periodista José Luis Balbín en una imagen de archivo.

Fallece José Luis Balbín, maestro del periodismo e icono de la televisión

El legendario periodista asturiano que se hizo célebre por su programa 'La Clave' ha fallecido en Madrid

AZAHARA VILLACORTA Gijón

José Luis Balbín (Pravia, 1940), maestro de varias generaciones de comunicadores, ha muerto a los 81 años, pero su nombre «ya es historia del periodismo español», como resumía su colega y «amigo entrañable», Graciano García, abatido al conocer una de esas noticias de las que uno no quisiera enterarse nunca. Este miércoles el periodismo perdió a Balbín, la figura que hizo de 'La Clave' una referencia histórica de la comunicación en España.

«Un magnífico compañero de profesión que influyó muchísimo en la Transición democrática» y que nos enseñó los debates sin gritos al frente de su mítico programa 'La Clave'. Un hombre cuya vida fue la de un trotamundos, «siempre de acá para allá», como explicaba en su última entrevista concedida a EL COMERCIO, pero sin perder su conexión con la tierra que lo vio nacer, así que sus restos mortales reposarán en Pravia, como confirmaba su viuda, la también periodista Julia Mesonero.

«He sido feliz en casi todos los países donde he vivido, pero nunca he olvidado mis raíces asturianas y nunca he dejado de pasar largas temporadas en mi tierra. Hace veinte años encontré en Cudillero la casa con las vistas que llevaba años buscando. Vivo a caballo entre Madrid, donde está parte de mi familia y mis mejores amigos, y Asturias, donde están mis raíces, el resto de la familia y mis amigos de la infancia», recordaba entonces.

Con ese espíritu de encuentro, de tendedor de puentes, Balbín levantó «La Clave», un programa nacido al calor de la Transición, una «rara avis» que marcó un antes y un después en la televisión española. Un espacio en el que en cada emisión se apostaba por un único tema. Primero, se emitía una película. Luego, se organizaba una tertulia. Y, finalmente, Balbín recomendaba algunos libros por si alguien quería profundizar un poco más.

Esta fórmula se mantuvo intacta durante su primera etapa –en RTVE y cuando alcanzó su momento de mayor popularidad–, entre 1976 y 1985. Pero, cuando Antena 3 rescató el formato, de 1990 y 1993, eliminó la película –ya en 1992– y apostó directamente por la charla. Un debate, en todo caso, pausado, respetuoso y alejado de los gritos con los que se despachan muchas de las tertulias actuales, plagadas de Indas y Marhuendas, que al periodista asturiano –Premio Nacional de Televisión, Hijo Predilecto de Pravia, miembro de Honor del Colegio de Periodistas de Asturias– no le interesaban en absoluto. «Principalmente, porque se atropellan e increpan verbalmente los unos y los otros y no hay quien se entere de nada».

Otra de las señas distintivas de 'La Clave' era su pluralidad. Y la prueba es que en ella tuvieron cabida personajes de todo pelaje, desde comunistas como Carrillo, Pasionaria o Líster hasta franquistas como Fernández de la Mora, Jesús Fueyo o Blas Piñar, pasando por socialistas como Alfonso Guerra y anarquistas como Federica Montseny. De Gustavo Bueno a Severo Ochoa o Lola Flores pidiendo que, una vez muerta, le metieran en la caja la bata de cola, en 400 entregas se pudo ver de todo. Políticos, intelectuales y folclóricas mezclados sin complejos. Mucho, muy bueno y con valentía. Solo hay que echar un vistazo a aquellas entregas en las que, con la muerte de Franco todavía muy reciente, se atrevieron a tocar asuntos tan espinosos como el aborto, la reforma del Código Penal, la situación de las autonomías, la legalización del PCE, las drogas, la pena de muerte, el marxismo, la homosexualidad, la OTAN o el Opus Dei. Todo un soplo de aire fresco para una España que se desperezaba entre el humo de los pitillos y la olorosa pipa del «dandi» praviano. Hay quien dice que, con ella, la democracia se hizo más fuerte.

Su legado fue reconocido como merecía el pasado año, cuando el Consejo de la Academia de Televisión y de las Ciencias y las Artes del Audiovisual le otorgó el Premio Jesús Hermida a la Trayectoria, el máximo galardón de la institución. El periodista asturiano veía rubricada por sus colegas toda una ejemplar carrera ligada al medio televisivo. Una alegría que recibía «con profundo agradecimiento» en su casa de Madrid, donde se enfrentaba con optimismo y buen ánimo al ictus que sufrió hace ya varios años y que limitaba su movilidad. «Dentro de lo que cabe estoy bien, sigo peleando», comentaba con cierta dificultad, pero plenamente consciente del valor del reconocimiento que se le otorgaba.

«El creador, director y presentador del programa 'La Clave', ha sido un pionero en la manera de abordar los debates y tertulias televisivas en nuestro país. El programa constituyó un foro imprescindible para el diálogo democrático con un formato muy didáctico e innovador», destacaba la institución, reconocía su influencia en cientos de periodistas a los que precedió.

Recordaba en su comunicado la Academia que durante la Transición Española, los debates de 'La Clave' (1976-1985) «contribuyeron al proceso de cambio político tras una dictadura de casi 40 años» y rememoraba que, este espacio que él dirigía y presentaba fue elegido uno de los diez mejores programas de la historia de la Televisión en España por los miembros de la Academia de Televisión.

En esa época, Balbín también fue director de los Servicios Informativos de la cadena pública entre 1982 y 1983. Tras unos años de actividad profesional en Antena 3 Radio, regresó a la televisión con el mítico programa de debate, pero en esta ocasión en Antena 3 TV, hasta 1993. Posteriormente, y en la misma cadena, condujo el espacio de entrevistas 'La senda'. En la cadena COPE ejerció labores de tertuliano en los programas 'La Linterna' y en 'La Mañana'. En 1998 vuelve a TVE con el programa 'Las claves', en el que entrevistaba a grandes personajes españoles y extranjeros. En 2000 fundó también el semanario de información general 'La Clave' y en el año 2015 era galardonado con el Premio Nacional de Televisión.