Paul Mescal, en una escena de 'Normal people' / R.C

«Muchos jóvenes que intentan definir su identidad tienen miedo al qué dirán»

Starzplay emite 'Normal People', una serie basada en la novela Sally Rooney que aborda las relaciones amorosas de la generación actual

MARÍA ESTVEZ

Una de las novelas más vendidas entre los jóvenes es 'Gente normal', de Sally Rooney, una narración que cobra vida en la serie de televisión 'Normal People', que emite desde esta semana Starzplay. Protagonizada por los actores Paul Mescal y Daisy Edgar-Jones en los papeles de Connell y Marianne, sus vidas se entrelazan para siempre al iniciar una relación en la escuela primaria. Su relación cambia y fluye con los años, a medida que maduran, pero el extraordinario vínculo entre ellos nunca desaparece. 'Normal People' es una apasionada proeza romántica con actuaciones estelares de Paul y Daisy. Paul Mescal habla en esta entrevista sobre su exploración de la relación y por qué Connell y Marianne son, en última instancia, el uno para el otro, a pesar de tener orígenes muy diferentes. A sus 24 años, el actor debuta en la televisión con una serie que le ha convertido en la nueva obsesión de las adolescentes en todo el mundo. Mescal es ya un fenómeno social que redefine la idea del 'sex symbol' en Hollywood.

-'Normal People' es un retrato de la inseguridad que consume a los protagonistas dentro de una relación.

-Cuando conocemos a los personajes por primera vez, vemos que tienen una visión de sí mismos muy negativa, muy tóxica. Marianne es una persona fría, antipática, pero, a través de su relación con Connell, va cambiando, va evolucionando y creciendo. Descubre que ella merece amor: es digna de la amabilidad que recibe y eso la coloca en una mejor posición para dar amor.

-¿Leyó el libro antes de rodar la serie?

-Sí. Claro que lo leí. Lo hice en Nueva York y no dejé de llorar. Imagínate, iba en el metro llorando a moco tendido. Pasaba una página y me preguntaba por qué les pasaban tantas cosas. Llegué a la conclusión que debían estar juntos, que estaban hechos el uno para el otro. Nunca me he sentido tan conectado con una narración. Luego, cuando estaba filmando, vivía lo que sentía mi personaje. Éramos dos actores que no trabajaban juntos, sino enamorados el uno de la otra. Me metí tanto en el papel, que era capaz de observar y entender su situación.

-Siendo fan del libro ¿Cuál diría que es la clave del éxito?

-Cuando terminé el libro, me quedé con la pregunta de si serían capaces de encontrar a otra persona. No creo que lo hagan. Se entienden tan bien que son almas gemelas. Dos amantes que se retan para ser mejores, que se enriquecen y saben cómo salvarse. Creo que si no terminaran juntos, en mi opinión, sería una tragedia. Esa puerta abierta a la imaginación es, sin duda, la razón del éxito de la novela, y lo bien que están retratados los detalles de su amor.

Inteligencia emocional

-Este es su primer papel en la televisión. ¿Qué le ha exigido Connell?

-Es un personaje que requería destreza mental e inteligencia emocional. La relación de Connell y Marianne no es simple. Hay muchos estados en su relación por la complejidad emocional de los individuos. Creo que Marianne y Connell están locamente enamorados, pero su amor no es suficiente porque no son personas normales. Aunque su corazón dice que se aman, su cerebro no manda el mismo mensaje. Connell tiene dificultades para expresarse porque no quiere aparentar ser débil y tiene miedo de que ella huya. Hay una miríada de razones diferentes por las que Connell no puede expresar sus sentimientos y eso fue lo más difícil para mí de representar.

-¿Cree que el miedo al qué dirán sigue estando presente en la sociedad?

-No estoy diciendo que sea correcto, pero es algo por lo que pasan muchos hombres y mujeres jóvenes que intentan definir su identidad, el miedo al que dirán.

-¿Se sintió juzgando a su personaje en algún momento?

-Al principio sí. Una vez que terminé el libro y empecé el rodaje, me volví más comprensivo con él. Encuentro que Connell es un personaje triste, incapaz de entender sus límites. Sinceramente, la última parte de la historia es magistral. Creo que Sally captura la depresión de Connell de una manera desesperadamente profunda y precisa.

-¿Cuál es el episodio más intenso de la historia?

-La serie refleja muy bien sus años adolescentes, cuando ellos quieren descubrir quiénes son. Para mí, sin duda, la parte más interesante surge cuando reavivan su romance en Trinity. Ese acontecimiento me hizo sentirme feliz porque Marianne es un papel increíble. Me encantaría conocer a una mujer como ella.

-Hay mucha química entre usted y Daisy Edgar-Jones.

-Sí. Ha sido sensacional trabajar con ella. Cuando me dieron el papel, lo primero que hice fue preguntarme si tendría química con la actriz que iba a interpretar a Marianne. El libro es tan hermoso, y yo soy tan admirador de la historia, que quería asegurarme de hacer un buen trabajo. Descubrir la profundidad de Daisy fue un descubrimiento maravilloso. Los dos leímos juntos el guión mientras avanzábamos en la filmación.

-Lenny Abrahamson y Hettie Macdonald dirigen la serie. ¿Cómo fue el rodaje?

-Las dos supieron crear un ambiente relajado, sin tensiones o relaciones tóxicas de competitividad. Pudimos, en un ambiente libre de presión, actuar desinhibidos. Daisy y yo nos llevamos muy bien. Hay una comunicación fluida entre nosotros y nos atrevemos incluso a ser genuinos en los momentos más íntimos.

-¿Ya están preparando la segunda temporada?

-Estamos esperando que pase este clima adverso en el que vivimos. Me encanta la forma en que acaba la primera temporada porque deja abierta la puerta. No hay un final dramático, simplemente nos deja sin saber qué sucede después, porque significa que, de alguna manera, siempre estarán vivos.