Un guardia civil y una agente municipal atienden a un motorista herido. / r. c.

«Es un trabajo que hacemos por vocación porque no siempre es grato»

La guardia civil Lorena Coello es una de las protagonistas de 'Control de carreteras', el programa que DMAX emite este domingo por la noche

J. MORENO Madrid

Siguieron al pie de la carretera en el momento más duro de la pandemia. Fueron servicio esencial y, tras el fin del estado de alarma y de las restricciones más duras de movilidad en mayo de 2020, vigilaron la seguridad de nuestras carreteras ante una sociedad que estaba deseando viajar por España. Precisamente la nueva temporada de 'Control de carreteras', programa que emite este domingo por la noche el canal temático DMAX a partir de las 21:30 horas, se fija en ese momento de nuestra vida más reciente y muestra con casos reales de la Guardia Civil de Tráfico las infracciones y delitos que dejaron la conocida como 'nueva normalidad'.

Persecuciones, detenciones, fugas y discusiones, pero también momentos emotivos, divertidos y conmovedores que presenciaron los agentes estando de servicio. El programa, además, incorporó en los vehículos policiales un sistema multicámara que permite captar imágenes desde que llega el aviso por radio hasta la actuación de las patrullas. 'Control de carreteras' grabó sus nuevos capítulos en distintos puntos de Madrid, Canarias y Andalucía e incluye rescates de todo tipo que enseñan como «nunca antes», según el canal, el «esfuerzo, coordinación y profesionalidad» de la Benemérita.

Una de las protagonistas de las nuevas entregas es Lorena Coello, una de las agentes de la Agrupación de Tráfico de la Guardia Civil en la isla de Tenerife, que vivió en primera persona el tímido inicio del fin de las restricciones más duras por la covid. «Cuando se recuperó la normalidad tuvimos que incrementar los controles de alcohol, droga y velocidad, porque parecía que la gente salía ansiosa», explica. Durante la cuarentena, la siniestralidad en las carreteras estuvo bajo mínimos, pero continuó trabajando «para que se cumpliera el estado de alarma». «Dejamos de tener accidentes, no teníamos prácticamente tráfico, pero seguíamos con nuestra labor de vigilancia», recuerda.

Ella lleva 17 años perteneciendo al instituto armado y 14 en la Agrupación de Tráfico. «Es totalmente vocacional. Los que nos dedicamos a este trabajo lo tenemos que hacer desde la vocación porque no siempre es muy grato», dice. En su caso, Lorena tenía muy claro desde pequeña a lo que se quería dedicar de mayor por su admiración a la labor de la Guardia Civil. Su familia y amigos, cuenta, siempre le apoyaron. «Como es normal, un padre y una madre se preocupan porque vas a estar en carretera, encima de una moto y el miedo está ahí. La Agrupación de Tráfico tiene el índice de fallecidos más alto del cuerpo», expone.

Físico y teoría

Para llegar hasta donde está, relata que la preparación para ser motorista especializada en Tráfico «no es fácil»: «Tienes que tener unas cualidades físicas y prepararte teóricamente». Los agentes reciben un curso en la escuela de Tráfico de Mérida donde adquieren «habilidades y conocimientos» antes de optar a la plaza.

Ahora en la Agrupación de Tenerife son cuatro mujeres agentes. «Al principio se notaba la sorpresa de los ciudadanos y de los usuarios de la vía cuando me veían con mi compañera cuando salíamos de servicio juntas y en moto. Nos poníamos en una rotonda, nos quitábamos el casco y la gente daba varias vueltas porque no se creían que dos mujeres motoristas podían hacer ese trabajo», recuerda. Sin embargo, explica que de «eso ya hace mucho años» y que la situación entre hombres y mujeres del instituto armado se ha normalizado.

«La gente nos ve como un agente de Tráfico más. No fue fácil al principio, sobre todo para las personas más mayores, pero eso ha ido cambiando. No noto ninguna diferencia ni con el usuario de la calle ni con nuestros mandos. Tenemos un trato exactamente igual», recalca.

Lorena también ha vivido momentos bonitos y emocionantes estando de servicios en un trabajo donde lo trágico no es lo excepcional. «Atendimos un accidente con dos jóvenes y el padre llegó dándonos las gracias y llorando por contribuir a salvar la vida de estos dos chicos», relata. «Cuando el ciudadano es capaz de apreciar nuestra parte humana y ve que le hemos ayudado, nos sentimos realizados. Esa gratitud nos emociona», confiesa la agente.

Atrapados por Filomena

'Control de carreteras' también se fija en uno de los fenómenos que paralizó a la población española a inicios de año, la borrasca Filomena, que afectó a zonas de Madrid y Toledo, sobre todo. El formato se adentró en el corazón de la tormenta para seguir el trabajo de los agentes, que tuvieron que asistir a transportistas cargados de suministros y responder a los numerosos avisos de emergencia.

Además, las cámaras acudieron a las faldas del volcán Teide nevado, que generó graves problemas por los vehículos mal aparcados entre barrancos o completamente varados en la nieve.

La nueva temporada ha dejado escenas reales que obligaron a las patrullas de vigilancia «a llevar al límites sus habilidades y experiencia al volante», destaca DMAX. En uno de los capítulos se muestra un caso de Málaga, donde una colisión entre dos vehículos, que se va a solucionar aparentemente de manera amistosa, acaba con uno de los implicados dándose a la fuga.