Fenómeno otaku

La era digital ha supuesto el espaldarazo definitivo para la difusión de la imaginería asiática

Borja Crespo
BORJA CRESPO

Series televisivas de antaño, como 'Mazinger Z', 'Heidi' o 'Marco', marcaron a muchos adultos de hoy cuya descendencia disfruta de una explosión excepcional del manga y el anime, léase el cómic y el cine de animación oriental. El triunfo en la pequeña pantalla de 'Dragon Ball', a finales de los años 90, y el lanzamiento de otros títulos en la misma línea, junto a la rompedora llegada a las salas de cine de la versión cinematográfica de 'Akira', piezas fundamentales para entender la entrada definitiva del fenómeno en nuestras fronteras, abrieron la puertas de la percepción a millones de lectores y espectadores, generando un fandom que no deja de crecer. La avalancha imparable de seguidores se ve enfatizada por la amplia oferta de este material en los menús bajo demanda, ya sean webcomics, series o películas. La era digital ha supuesto el espaldarazo definitivo para la difusión de la imaginería asiática.

La búsqueda de paraísos artificiales, de estímulos culturales o la propia identidad en la adolescencia, huyendo de una realidad que cada vez parece interesar menos a las nuevas generaciones, alimenta tendencias que crecen imparables entre la juventud actual. El fenómeno otaku, la pasión por la cultura popular oriental en todas sus facetas, no parece tener techo. Lejos de perder fuerza, este movimiento está viviendo actualmente otro tirón indudable en Occidente, en parte gracias al auge de la oferta del entretenimiento en streaming y nuevos títulos con tirón en el ámbito del manga, como 'Tokyo Revengers' o 'Haikyuu!!'. Algunas plataformas seguidas por el público joven son Crunchyroll, JonuPlay, Anijapan, Yomvi, Rakuten-Viki o IQiyi… Entre los hábitos de consumo audiovisual, los dibujos animados descendientes de 'Heidi' y 'Mazinger Z' arrasan.