Antonio Gasset, durante la celebración de los 1.000 programas de 'Días de cine'. / TVE

Muere el periodista y crítico de cine Antonio Gasset a los 75 años

Su labor como director y conductor de 'Días de cine', el programa de TVE, se ganó un rincón en el corazón de los cinéfilos

Iker Cortés
IKER CORTÉS Madrid

«Hasta el próximo programa. No sabemos ni qué día ni a qué hora nos pondrán, de modo que estén atentos». Fue una de las cientos de citas con las que Antonio Gasset Dubois despidió un episodio más de 'Días de cine', el programa de TVE que el periodista, nacido el 19 de mayo de 1946, dirigió y presentó durante trece años. Aquellos comentarios ácidos, llenos de humor y mala leche, que lo mismo cargaban contra los jefes del Ejecutivo -básicamente, venía a afirmar que si uno desea ser presidente del Gobierno, debe mostrar nulo interés por el cine, la música, la literatura o la historia- o amonestaban a «las compañeras de la séptima planta de Torrespaña que fuman, saltándose la norma que tanto nos beneficia a todos», se hicieron un hueco en el corazón de los cinefilos. Hoy, los aficionados al séptimo arte se han quedado un poco más huérfanos porque Gasset ha muerto a los 75 años de edad.

Sobrino segundo del filósofo Ortega y Gasset, al madrileño, que inició su andadura en RTVE como reportero del clásico 'Informe semanal' en 1974, espacio del que llegaría a ser subdirector, la pasión por el cine le venía de lejos. Fue guionista, director e incluso hizo sus pinitos como actor. Así durante los años setenta y comienzos de la década de los ochenta, hizo papeles en varias películas, entre ellas 'Arrebato' (1979), la obra de culto de Iván Zulueta, o 'Gary Cooper, que estás en los cielos' (Pilar Miró, 1980), y dirigió varios cortometrajes, entre los que figura 'Los hábitos del incendiario' (1974). Además, ejerció como asistente de director en piezas cortas de cineastas como Ricardo Franco, Emilio Martínez Lázaro o Jaime Chávarri.

Gasset se incorporó a 'Días de cine' en 1994, tres años después de que el programa echara a andar, sustituyendo a César Abeytua en la dirección y con la actriz Aitana Sánchez-Gijón bajo sus órdenes como presentadora. Un año más tarte, el programa, un espacio de periodicidad semanal que conjuga crítica y actualidad cinematográfica, pasó a ser presentado por Gasset. Fue entonces cuando el periodista comenzó a tirar de humor e ironía en las célebres entradillas que daban paso a las distintas piezas que componían el programa o la publicidad.

Aseguraba el crítico que lo de las frases lapidarias había surgido de manera «totalmente espontánea» frente a la cámara. «Una de mis principales adicciones es el humor. Me ha salvado de grandes catástrofes. Esto, unido a una cierta socarronería y mala uva propias de mí, me movieron a hacer esos comentarios. En los años que llevo haciendo entradillas, nunca he dedicado más de cinco minutos a pensar qué voy a decir», comentó. Bajo su batuta, 'Días de cine' logró el premio de la Academia de la Televisión al mejor programa divulgativo (2002) y una mención especial de los Premios Ondas en 1997.

Un año después de recibir la distinción de la academia, Gasset estrenó 'Off Cinema', un espacio televisivo, nuevamente dirigido y conducido por él, cuyo objetivo era divulgar un tipo de cine más independiente. Finalmente, en diciembre de 2007, tras trece años al frente de 'Días de cine', Gasset se despedía de la audiencia desde el Festival de Cine de Berlín al acogerse al expediente de regulación de empleo de RTVE.

Cuatro años más tarde, en 2011, la Academia de las Artes y las Ciencias Cinematográficas de España le otorgaba el premio Alfonso Sánchez por su labor como periodista cinematográfico. Del crítico, los académicos celebraban que «sus vitriólicos e ingeniosos comentarios» le habían convertido «en un presentador fetiche para numerosos espectadores noctámbulos». El entonces presidente de la academia, Enrique González Macho, fue más allá durante la entrega del galardón al elogiar su programa, «un espacio indispensable para todos los que amamos el cine».

Tras su jubilación, Gasset reconoció que no estaba al tanto de todo lo que se cocía en la industria cinematográfica. «La verdad es que en mi vida siempre ha habido una cierta y simpática impostura. Adoro y amo el cine, pero nunca he sido un cinéfilo enloquecido», llegó a confesar.