Juanra Bonet, en una imagen promocional de '¿Quién quiere ser millonario?'. / RC

Juanra Bonet

«Los concursos tienen la magia de la radio porque son parte de la familia»

Se pone al frente de la nueva temporada de '¿Quién quiere ser millonario?' en Antena 3, que vuelve a sus raíces

J. MORENO Madrid

Responder quince preguntas entre cuatro opciones posibles para alcanzar el millón de euros en juego es la fórmula sencilla de '¿Quién quiere ser millonario?', el mítico formato que ya ha sido adaptado en más de 120 territorios en todo el mundo y que, esta noche a las 22:00 horas, regresa a Antena 3. Al frente del programa repite Juanra Bonet (Barcelona, 47 años), convertido ya en un clásico de los concursos de televisión tras triunfar cada tarde, desde hace ocho años, con '¡Boom!'. «Sí me veo 25 años haciendo lo mismo, pero depende de los espectadores», cuenta.

-Vuelve '¿Quién quiere ser millonario?' con el espíritu del formato original. ¿Cómo lo afronta?

-Con mucha emoción porque volvemos al espíritu con el que nació el programa. Un concursante anónimo y quince preguntas. Han sido unas grabaciones increíbles, con emoción y muchas risas.

-¿Habrá alguna novedad?

-El año pasado recuperamos el comodín de la llamada, pero esta nueva temporada hemos vuelto al acompañante en el plató. La llamada, a veces, es lo típico de que se corta, no oímos y nunca sabes si está mirando Google. Ahora apostamos por que el concursante elija una persona en la que confía, que está en la grada y cuando pide el comodín, baja y está a su lado. Están un ratito hablando y da una especie de oasis de paz a quien está jugando.

-¿Cómo recuerda la primera vez que le propusieron presentar este mítico concurso?

-Me hizo muchísima ilusión. Yo guardo muy bien los secretos, pero creo que fue la primera vez que me quemaban en la boca. Tenía muchas ganas de decírselo a todo el mundo. Me parece que es un formato alucinante, que se hace en todo el planeta y tiene mucha historia. Cuenta hasta con una película, que ganó un montón de premios. Es un coche que todo piloto querría conducir alguna vez.

La propuesta

«Me hizo mucha ilusión, es un formato alucinante que se hace en todo el planeta»

-Tras una temporada con famosos, ahora vuelven los concursantes anónimos. ¿Nota la diferencia en el concurso?

-Con los famosos, como ya los conoces, la curiosidad es saber cómo van a jugar. Con anónimos, la curiosidad aumenta, porque no sabes quiénes son. Está el morbo de ver el juego de un personaje popular, pero la persona de la calle también tiene su propia historia, estrategia y vivencias. Es un descubrimiento.

-Hacer este programa tan reposado en 'prime time', ¿es un milagro de la televisión?

-Esto quiere decir que, muchas veces, lo más sencillo funciona. En la cocina, por ejemplo, aunque te apetezca un plato muy elaborado, finalmente acaba perdiendo frente a un simple filete o lenguado. '¿Quién quiere ser millonario?' es un concurso perfecto. Como espectador, también gusta este acto de rebeldía, en el que me voy a poner un programa de 'prime time' donde hay dos personas sentadas, mirándose y pensando. Todo el equipo de dirección y producción del programa lo ha disfrutado muchísimo. Me decían: «Métele más pausa» (risas).

-¿Es más difícil participar en '¡Boom!' o en '¿Quién quiere ser millonario'?

-En '¡Boom!', los concursantes están trabajando en equipo. Para ellos, es una liberación, porque si no te sabes una pregunta, la puede responder otro. En el 'Millonario' están solos. Solo tienen el comodín con una sola persona y nada más. Aquí te tienes que enfrentar a la máquina, como se decía en mis tiempos. No hay contrincantes. Como presentador, además, tengo un rol más líquido, porque dependo de lo que busca el concursante. Puedo ser su colega o su confidente. Como participante, eso sí, me iría con tres amigos a '¡Boom!', que son mucho más listos que yo.

Un objetivo

«Solo somos un concurso para desconectar y al día siguiente hacer cosas importantes»

-¿Qué tienen los concursos de Antena 3 que congregan a un público tan amplio y fiel?

-La verdad es que el secreto no lo sé y si lo supiera, no lo diría (risas). Sí sé que nos eligen, no solo por el concurso, sino porque hacemos mucha compañía. Hay espectadores que nos ven en hospitales y en familia. Puedes dejar la tele puesta, ir haciendo la cena para los niños y estás tranquilo. Los concursos tienen también algo de radiofónico porque estás escuchando una voz familiar, a la misma hora, todos los días. Tiene esa magia de la radio, porque son parte de la familia.

-Ahora que 'Saber y ganar' está de cumpleaños. ¿Se ve haciendo lo mismo durante 25 años?

-Yo sí me veo. Ojalá, pero depende de los espectadores. Los que mandan son los que apagan o encienden la tele. Si nos eligen para que les hagamos compañía durante veinte años, imagínate. No hacemos otra cosa. Solo somos un concurso para desconectar y poder resetear la cabeza, y al día siguiente hacer cosas importantes.