Álvaro Rico, a la derecha, interpreta a un joven violador en 'Alba'. / RC

«Como actor intento no juzgar al personaje»

Álvaro Rico interpreta a un joven violador en 'Alba', la serie que emite Antena 3 en la noche de los miércoles

J. MORENO

En la piel de un violador se mete el actor Álvaro Rico (La Puebla de Montalbán, Toledo, 25 años) en su papel en la serie 'Alba', que emite Antena 3 los miércoles, a partir de las 22:45 horas. En la ficción interpreta a Jacobo Entrerríos, un joven cruel y manipulador que aspirar a dirigir algún día la empresa familiar, y que participa en una violación múltiple. De esta manera, el intérprete suma un nuevo proyecto a su breve pero intensa carrera profesional, donde alcanzó las mayores cuotas de popularidad gracias a la serie 'Élite'.

-¿Cómo se prepara un actor para un papel tan complicado como el de un violador?

-Intento prepararme siempre los personajes de la misma manera. Ahora me enfrento al papel de un violador. Conlleva otras perspectivas y otros ingredientes, pero al final encaro siempre la interpretación desde el mismo lugar: un buen trabajo sobre el guion y un análisis para conocer al personaje hasta entender cómo piensa con la ayuda de 'coaches'. Intento darle la normalidad a este protagonista, en concreto, como pudiera ser cualquier otro. Una vez que empezamos a profundizar en el personaje, puedo comprender que tiene matices y lados oscuros que otros no tienen. Y en muchas ocasiones ha sido difícil. Yo, como Álvaro, estoy alejado de la vida del personaje. Pero había que ser honesto con lo que teníamos y jugar con todas las herramientas y la verdad para contar esta historia.

-¿Cuál fue su primer pensamiento al recibir este papel?

-Estaba encantado. Porque me acuerdo que, cuando hice el casting y hablando sobre el personaje, al final, como actor, me gusta hacer buenos papeles. Este lo era, sabiendo que interpretar a un chico que se toma el deber por su cuenta y que cree que tiene el derecho de poder cometer una agresión sexual. Es un personaje extremadamente rico para poder trabajar sobre él y profundizar. Pese a que deba ser un personaje odiado en la ficción, es parte del engranaje para contar y dar el mensaje que queremos dar en 'Alba'. Que estas cosas ocurren y que se llegue a la extinción de las violaciones.

-¿Ha sentido rechazo hacia tu personaje?

-Claro que sí. Hace unos días, yo decía que como actor intento siempre, como principio, no juzgar al personaje. Pero cuando tienes algo así, por mucho que no quieras, al final le juzgas porque eres humano. Como ciudadano quieres que estas cosas no ocurran y hay una especie de batalla interna entre el Álvaro actor y la persona que intenta no juzgarle, pero lo hace. Al final, hemos sido honestos, lo hemos llevado al extremo que la historia requería y creo que ha quedado un buen trabajo.

-La grabación de la violación de la serie fue muy dura, según han recordado otros actores del reparto. ¿Le marcó el rodaje de otras escenas?

-Te diría que muchas. La de la violación quizás fue la más explícita. En 'Alba' había muchas escenas de violencia psicológica. Me ha hecho pensar mucho, cuestionarme ciertos comportamientos que en la sociedad actual podemos considerar como normal. Jacobo me ha hecho ser hasta mejor persona o estar más concienciado con todo lo que está pasando con la violencia de género. Había momentos del rodaje que eran complicados pero, sin quitarle la importancia que tiene, al final somos actores. Dentro de esta historia tan cruel y cruda, como actores disfrutábamos al trabajar, por ir todos a una. Hay que disfrutar la interpretación del personaje.

-¿Cree que 'Alba' puede ayudar a concienciar?

-Al final, nosotros hacemos entretenimiento pero la guinda al pastel es que las historias que estamos contando lleguen a los hogares, sirvan para crear debates y, en una última instancia, que puedan hacer una sociedad mejor y cambiar el mundo. 'Alba' es una de esas historias que, por supuesto, hacen pedagogía y ojalá generen debates en las casas. Que las mujeres y los hombres puedan verla y reflexionar, y tener principios y valores sólidos. Ese sería el mayor logro de la ficción.

-¿Ha podido ver la serie original, 'Fatmagül'?

-No la he visto, porque fue una especie de pacto que hicimos con el equipo de dirección de 'Alba' y los productores. Lo mejor era no ver 'Fatmagül'. Sabemos que nuestra ficción bebe de la original pero ha sido más como una inspiración. Ni siquiera es una adaptación. Quisimos crear el personaje desde cero, sin estar contaminado de nada.

-Desde hace cuatro años ha alcanzado una gran popularidad, también fuera de nuestras fronteras. ¿Cómo lo ha gestionado?

-Lo sigo gestionando. Son etapas. Al final, lo que he intentado hacer y hago es estar centrado en lo que soy y lo que quiero ser. Soy un actor que estoy al servicio de las historias y de los personajes, de gente que me dirige y del productor que confía en mí. Todos los fuegos artificiales que están alrededor de mí, entiendo que no pertenecen a mi control. Y me pueden afectar más o menos. Es un inmenso privilegio que 'Élite', en este caso, haya trascendido varias fronteras y lo único que hay que hacer es celebrarlo porque lo que quieres es que tu trabajo llegue al mayor número de personas. Estoy en mitad de ese proceso de gestión, porque lo de entrar en otra etapa u otros proyectos, al final creo que sigo creciendo y madurando y poniendo las cosas en su lugar. Es un aprendizaje continuo como actor y, sobre todo, como persona.