Rosa Salazar, ángel latino de combate

18/02/2019

La actriz estadounidense de orígenes peruanos da vida en la pantalla a Alita, protagonista cyborg del film homónimo que la ha catapultado a la fama como icono de la juventud latina.

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En tiempos en los que el feminismo y el papel de la mujer, o la visibilidad de la gente latina, son cuestiones que se reivindican en las redes sociales y las calles, la joven actriz estadounidense Rosa Salazar, de raíces peruanas, ha aprovechado el altavoz que el esperado filme Alita: Battle Angel que protagoniza le ha supuesto para reafirmar su postura.

«Llevo mi herencia a cada papel y la llevo con orgullo en mi vida real: todos mis esfuerzos van dirigidos a luchar por las mujeres y por las latinas en el cine». Así habló Rosa Salazar, a quién muchos conocerán como Alita, en una reciente entrevista con Efe.

«Es un honor representar a mi gente en la gran pantalla, y hacerlo como protagonista por primera vez», dijo la intérprete.

Pero, ¿quién es esta mujer que se oculta tras el rostro del ángel robot? Efe ha ahondado en su biografía y, a decir verdad, a sus 33 años ya tiene batallas de sobra para asegurar que Alita brille en combate.

Joven con un sueño.

Rosa Bianca Salazar nació en Washington, DC el 16 de julio de 1985. De ascendencia peruana, se crió en Greenbelt, Maryland, hasta que en su adolescencia decidió mudarse, primero a Nueva York y más adelante a Los Ángeles, para intentar cumplir su sueño: ser actriz. Sus primeros pinitos, allá en la Gran Manzana, fueron participando en algunos episodios cortos de la web de comedia CollegeHumor. Luego, ya en la Ciudad de las Estrellas, le llegó uno de sus primeros papeles importantes, el de María, en American Horror Story (2011).

Me emancipé a los 15 años: estudiaba, tenía un trabajo a tiempo completo y un departamento, explicó acerca de esta experiencia en una entrevista publicada en El Salvador en 2015, cuando participó en Maze Runner, otro de sus papeles más conocidos, en cuya secuela también actuó en 2018. «Desde entonces he estado sola, criándome sola», remarcó, en similitud a su personaje del filme Alita: Battle Angel, Brenda. «Lo que me ocurrió es que desarrollé una coraza dura: nadie podía atravesar mi armadura impenetrable, o por lo menos eso creía yo». Otros de sus trabajos más conocidos son: Parenthood (2011), Plan B (2013), Search Party (2014), The Divergent Series: Insurgent (2015, parte de la famosa saga juvenil Divergente), Man Seeking Woman (2016), Submerged (2016) o Big Mouth (2017).

Pero Rosa Salazar no se ha quedado solo en la actuación. También ha hecho sus pinitos como directora y guionista con el cortometraje Good Crazy (2016), que se estrenó en el Festival de Sundance, y en el que también ejercía de actriz.

Además, como buen icono millennial, también ha trabajado en el mundillo gamer como actriz de doblaje, poniéndole voz a Copperhead, en el videojuego Batman: Arkham Origins (2013). Y ha trabajado recientemente para la plataforma Netflix, en los filmes Bird Box y The Kindergarten Teacher, ambos de 2018.

Carne y hueso bajo el robot.

Pero, sin lugar a dudas, el que puede ser el papel de su vida acaba de llegar con Alita: Battle Angel, que llegó a las carteleras por San Valentín, aunque su historia quizá no sea propia del Día de los Enamorados. Una película basada en el anime GUNM de Yukito Kishiro, y cuya dirección cae en manos del estadounidense de ascendencia mexicana Robert Rodríguez, a quien James Cameron cedió el testigo pese a seguir encargándose del guión y parte de la producción.

Salazar, que se alzó con el papel protagonista tras meses de selección, encarna a Alita, la protagonista cyborg que da nombre a la película: «me siento increíblemente orgullosa y bendecida por esta gran oportunidad. Es un honor enorme», dijo sobre este logro. La joven quiso, además, remarcar lo que este trabajo supone para ella, ese extra al bonus en su carrera, si se tienen en cuenta sus raíces: «Es la primera vez que una actriz latina tiene un papel así en una película tan grande». «No recuerdo ver algo similar antes. Soy muy consciente de ello», insistió la actriz, que se declaró «orgullosa de poder enviar ese mensaje a las jóvenes latinas: ‘sí, se puede seguir este camino en la industria, tenemos hueco aquí’».

A pesar de todo esto, Rosa parece tranquila: «no siento presión, sí una responsabilidad que acepto: tengo mucha confianza. Estaba preparada para esto, lo afronté con mucha energía, y estaba deseando demostrar todo lo que tengo para ofrecer». Y así, con esa personalidad dispuesta a aceptar responsabilidades y afrontar lo que se le eche, habla también de su regresó a Perú, tierra que no había pisado desde el fallecimiento de su padre: «no estaba preparada, pero me he propuesto ir este año». Así lo aseguró la artista, que se mostró vinculada a sus raíces: «Crecí con esa cultura, la comida, el lenguaje, la música... Llevo todo ello conmigo», explicó, y concluyó: «Es parte de mí y perfiló quién soy hoy por hoy».

Pero, antes de en Perú, la veremos en la gran pantalla. Así, el Ángel Latino de Combate tiene un nombre de cyborg: Alita... Pero este, como el de todo superhéroe, pertenece a una identidad humana: Rosa Salazar.