Rocío Carrasco durante un capítulo de 'Rocío: contar la verdad para seguir viva'. / MEDIASET

Rocío Carrasco hizo las paces con su padre antes de morir

Acusa a Antonio David de no llevar a su hijo al médico después de caerse de una litera y partirse un brazo

JOAQUINA DUEÑAS Madrid

Al comenzar el episodio 6 de 'Rocío: contar la verdad para seguir viva', que emitió este miércoles por la noche Telecinco, la presentadora Carlota Corredera detalló que en esta ocasión la protagonista es «otra de las víctimas: Rocío Flores». Un programa en el que se «empiezan a encontrar respuesta a lo que muchos se preguntan, ¿qué ha pasado para que madre e hija no tengan relación?», anunció la conductora del espacio.

Sin embargo la primera revelación tiene que ver con su padre de Rocío Carrasco ya que con su fallecimiento arrancó el programa. Hasta ahora teníamos la versión de la viuda del boxeador, Raquel Mosquera, en la que se leía entre líneas que los disgustos que le había dado su hija le habrían hecho pasar noches sin dormir de preocupación. La peluquera no dudó en afirmar que «cuando se murió no se hablaba con su hija», en la portada de una revista. La versión de Rocío Carrasco es completamente contraria y aseguró que en su última Navidad, después de Reyes, su padre quería ver a sus nietos y aunque ella se mostró reticente, la insistencia de Fidel Albiac la convenció. «Fidel me dijo que si yo no llamaba a mi padre para que viniese a mi casa él se iba y así lo hice». Un encuentro en el que padre e hija hicieron las paces y que «terminó pidiéndole mi padre perdón a Fidel y pidiéndome perdón a mí, diciéndome que me quería y que se había equivocado», aseguró.

Sobre las declaraciones de Mosquera en las que decía que su padre había regresado a casa conduciendo haciendo eses por la irritación de la discusión que habían tenido, volvió a negar la mayor, «se va haciendo eses por otra serie de circunstancias». Unas circunstancias que no reveló dejando sembrada la sombra de la duda. Esa fue la última vez que se vieron y tras la muerte de su padre, la relación con su viuda se ciñe a los procesos judiciales: «Seguiré poniéndome en manos de la justicia. Cuando habla y dice cosas que no son verdad y que atentan a mi honor y a mi intimidad», confirmó.

Por entonces ella compartía la vida con sus hijos y con Fidel y tenía la custodia concedida en sentencia de primera instancia, sin embargo, según cuenta ya había empezado su desprestigio público y el de su pareja, poniéndose en duda su papel como madre y el de su entorno mientras él se muestra públicamente como padre ejemplar. Una imagen que Rocío Carrasco afirmó que solo se queda en eso y lo ilustra con un terrible episodio. Al parecer, un domingo, tras pasar el fin de semana con el padre, los lleva a casa de la madre varias horas tarde. Cuando coge al pequeño David en brazos descubre que tiene el brazo herido y que le duele mucho al tocarlo por lo que deciden llevarlo a urgencias. Según el relato de Rocío es su hija quien le explica que el niño se había caído de una litera el viernes (dos días antes) y su padre le había dicho que sería su madre quien lo llevaría al médico cuando lo tuviera.

Efectivamente, en el hospital confirman la rotura. «De ahí me fui al juzgado de guardia por negligencia en los cuidados de custodia. Denuncia que retiré porque no quería ir en contra del padre de los niños. Y eso a la larga ha jugado en mi contra», se lamentó.

Algo que ya se empezaba a intuir en el informe psicosocial realizado en 2001 con motivo del recurso a la sentencia en primera instancia de la custodia donde se habla de que la niña tiene la figura de la madre «idealizada» y «de la que no desea que se la separen», a la vez que se advierte de «riesgo de cronificación con mediatización de los menores», pero también en los terrores nocturnos que la niña empieza a sufrir, según cuenta su madre porque el padre les habría dicho a los niños que cuando ellos se quedaban dormidos Rocío y Fidel «los dejaban solos». Un relato en el que la hija de 'La más grande' se rompe recordando la relación que tenía con su pequeña y que según el mismo informe judicial, «se sentía elegida y protegida. Querida».