Ricky Martín, depresivo pero activo en su mansión

El cantante pasa el confinamiento en su palacete de Beverly Hills junto a su marido y sus cuatro hijos

PILAR VIDAL /MADRID

Confinado en su mansión modernista de Beverly Hills (Los Ángeles) junto a su marido Jwan Yosef y sus cuatro hijos, el cantante puertorriqueño ha confesado estar angustiado por la cuarentena como casi todo el mundo. Lo llevó peor la primera semana en la que la situación le superó, pero ahora parece que está más tranquilo. «He tenido mis altas y bajas, he sentido miedo, coraje, frustración, incertidumbre, depresión, tristeza, pero todo esto nos está pidiendo calma, silencio», aseguró en un directo con sus seguidores a través de las redes sociales. Ha vuelto al estudio a componer canciones en las que plasmar todo lo que está sintiendo. «Tengo unas colaboraciones increíbles, con gente muy talentosa de la música y esperamos hacer las grabaciones a través de Skype», adelantó. También continúa con la grabación del videoclip remix de ‘Tiburones’, tema que lanzó en colaboración con Farruco. Será un trabajo casero ya que las tomas las está haciendo desde el garaje y grabándose con su propio móvil.

En cuanto termine el confinamiento tiene pensado retomar su gira ‘Movimiento’, en la que interpreta las canciones de su último disco dedicadas a la situación tan delicada que atraviesa su país de origen, Puerto Rico, dos años después del huracán y donde los temblores no han cesado. Ricky quiere ser la voz de los más necesitados y extraña mucho los escenarios y al público.

El cantante también ha aprovechado estos días para cambiar su aspecto rapándose el pelo, y aunque no ha apurado mucho se aprecia un cambio que ha gustado a sus seguidoras. Se está encargando de cuidar el jardín y se atreve hasta con la cortadora de césped ya que, según ha contado, su abuelo le enseñó a mantenerlo bien cuidado. Además, es el único de la casa que sale hacer las compras tal y como él mismo explicó: «Estoy saliendo a buscar medicina y alimentos. Salgo con mascarilla, guantes y mi botellita de alcohol. Y sí, es fuerte pensar que regresarás con algo y contagiarás a la gente que amas: mis hijos, mi marido... pero, tengo que hacerlo. Soy el papá».

Muy involucrado en todas las causas sociales, ha vuelto a mostrar su lado solidario desde la fundación que lleva su nombre haciendo llegar el primer avión con mascarillas, guantes y batas, para el personal sanitario que lucha contra la pandemia mundial en Puerto Rico.