Charlene de Mónaco. / Afp

Charlene de Mónaco se retira de la vida pública por problemas de salud

«Garantizar la mejor recuperación» de la princesa es el objetivo de esta medida, según el comunicado oficial emitido

JOAQUINA DUEÑAS

El pasado 8 de noviembre la princesa Charlene regresaba a Mónaco después de pasar ocho meses en Sudáfrica por prescripción médica. Una grave infección de garganta, nariz y oídos la mantuvo en su tierra natal si poder volar de vuelta a casa. Esta larga ausencia ha desatado rumores en diferentes ocasiones sobre la relación entre el matrimonio monegasco. Unas especulaciones que parecía que se disipaban cuando una entusiasmada Charlene se reencontraba con su marido y con sus hijos mellizos, Jacques y Gabriela. Su ausencia el pasado día 13 en la visita del príncipe Alberto a la Exposición Universal de Dubai, donde viajó junto a su hermana Estefanía, hizo saltar todas las alarmas por lo que desde Palacio han decidido emitir un comunicado oficial para atajar cualquier tipo de habladuría: «La princesa se retira temporalmente de la vida pública para recuperar la salud».

Todo parecían buenas noticias cuando Charlene bajaba del helicóptero para reencontrarse con los suyos. Sin embargo, el principado ha dado estas explicaciones antes de la celebración del Día Nacional de Mónaco, el próximo 19, donde la presencia de la exnadadora era muy esperada. Según explican, el delicado estado de salud de Charlene no le dejará celebrar esta fecha tan especial junto a su familia por primera vez. El comunicado señala que «sus Altezas Serenísimas han decidido que empieza un período de calma y descanso necesario para garantizar la mejor recuperación de la salud de la princesa Charlene». «Teniendo en cuenta que ha luchado contra sus problemas de salud en los últimos meses, la Princesa está actualmente convaleciente y continuará haciéndolo durante las próximas semanas, dándole tiempo a recuperarse de un estado de profunda fatiga general», continúa.

Así las cosas, es muy posible que también se pierda otra de las grandes fechas: la ceremonia del Árbol de Navidad en la escalita del Palacio Real el día 15 de diciembre. Una tradición muy arraigada para la que ya está confirmada la presencia del príncipe Alberto.

Durante el tiempo que la princesa estuvo en Sudáfrica tuvo que ser intervenida en tres casiones diferentes y se ha observado en ella un importante cambio físico, mucho más delgada. El comunicado señala que «proteger la comodidad y la privacidad es esencial para su recuperación», razón por la que «la ubicación de la princesa seguirá siendo estrictamente confidencial».

«Debido a esta situación, la pareja principesca lamenta anunciar que la princesa Charlene no podrá asistir a la Fiesta Nacional de este año ni a las celebraciones, junto a su familia y la gente de Mónaco», subraya. «Tan pronto como ella se recupere, la Princesa espera poder llevar a cabo una vez más sus deberes junto al Príncipe y pasar tiempo con los monegascos», puntualizan desde palacio. Durante este tiempo de descanso, «la pareja principesca solicita amablemente que su privacidad y el entorno familiar sean muy respetados. La información sobre la salud de la Princesa se comunicará a su debido tiempo, antes de las vacaciones de Navidad», concluye.

La larga estancia de la princesa en el país africano desató rumores en diferentes ocasiones sobre la relación entre el matrimonio monegasco. Unas especulaciones que han perdido fuerza cada vez que la exdeportista ha enviado a su marido un mensaje de cariño a través de las redes sociales o cuando Alberto viajó a Sudáfrica con sus hijos mellizos, Jacques y Gabriela, para visitarla durante el pasado verano. De hecho, el propio Alberto ofreció una entrevista a la revista 'People' en la que no dudó en aclarar que «Charlene no se fue enfadada», «ni se exilió».

Con su regreso a casa las aguas había vuelto a apaciguarse pero la tranquilidad ha durado poco. Ha sido Chantell Wittstock, cuñada de Charlene, quien ha sembrado las mayores dudas al elucubrar sobre dónde estaría viviendo la princesa en unas declaraciones al 'Daily Mail'. Tal como luego se ha confirmado, no quedaba claro que la esposa de Alberto estuviera residiendo en palacio ni que fuera a retomar la agenda oficial. De hecho, Wittstock afirmaba que antes de viajar a Sudáfrica, la exnadadora «ya vivía en un modesto apartamento de dos dormitorios» a unos 300 metros de la residencia familiar. «No está claro dónde va a instalarse, ni nada de eso. Acaba de llegar y todavía no se ha decidido», contaba la cuñada que a tenor de los acontecimientos, no se equivocaba. Sobre cuándo volvería a retomar su agenda oficial, decía que «se lo va a tomar con calma. Su prioridad ahora es pasar tiempo con sus hijos y su familia».

Otra de las hipótesis que se barajan es que el regreso de la princesa se haya hecho como una operación para distraer el descubrimiento de un posible tercer hijo ilegítimo de Alberto de Mónaco. Solo el tiempo dirá si se trata solo de una cuestión de salud o si detrás hay problemas matrimoniales que vendrían arrastrándose de largo.