Maxi Vera, policía nacional en el Senado y modelo. / ramón L. pérez

De policía nacional a modelo

El granadino, Policía Nacional en el Senado, se puso en forma tras una crisis personal, perdió 25 kilos y se convirtió, casi por sorpresa, en modelo

JOSÉ E. CABRERO

Un tipo alto, con una camiseta granate y un pantalón corto blanco, se sienta en una terraza del centro de Granada, y pide un café con leche y una tostada de jamón serrano. Mientras espera, estira las piernas bajo la mesa y se relaja escuchando el canturreo de los pájaros y el ronroneo de los árboles por el paseo. De repente suena el móvil. El tipo mira la pantalla, se levanta de un salto y se adentra en la cafetería cargado con una bolsa. Unos segundos más tarde, el tipo sale vestido con un elegante traje morado, camina a pasos largos, concentrado, como si fuera a echar a volar de un momento a otro. «Lavín -resopla el camarero-, parece Superman».

Maxi Vera (Granada, 1984) se licenció en Periodismo, como Clark Kent. «Adoro la radio, la echo de menos». Pero encontró su sitio sirviendo a la sociedad, como Superman. «Soy policía nacional y me encanta mi trabajo». Hace unos años, su vida dio un vuelco inesperado que derrumbó por completo su autoestima. «Me miraba en el espejo y no me reconocía. Decidí que iba a ponerle remedio». Cambió su alimentación, salió a correr, se puso en forma y... «Ahora también soy modelo -dice, sonriente-. Pero bueno, que parece que ha sido todo muy rápido y no. Ha sido un proceso lento y sin trucos. Bueno, solo un truco: cada día un 1% mejor.

A Vera le encanta contar historias. Si viajáramos atrás en el tiempo encontraríamos al pequeño Maxi escribiendo relatos cortos y jugando al rol con su pandilla. «Soy ese tipo de gente que escribe poemas en servilletas y luego los deja ahí», apunta. Y aunque le encantaba el Periodismo y se imaginaba narrando la vida política de Granada, surgió una idea: entrar en la Policía Nacional. «Al principio lo vi como un trabajo estable, en el gabinete de prensa, más que una vocación. Pero cuando entré descubrí un mundo que me entusiasma».

Ha sido escolta e investigador, pero ahora tiene su puesto en el Senado, en Madrid. Y, además, es voluntario en la oenegé Policía Solidaria, con la que organiza eventos y viaja a lugares donde necesitan ayuda urgente. «Hace poco estuvimos en Ucrania, llevando alimentos. Ayudar es muy bonito, la verdad». El divorcio le dejó tocado: el momento más difícil de su vida. Cayó en una depresión y, cuando se quiso dar cuenta, había engordado mucho y no era capaz de correr 5 kilómetros sin asfixiarse. Pero pasó algo. Quizás fue un momento de inspiración o quizás fue su hijo, Tristán, el motor de su vida. El caso es que pasó algo: «Decidí que iba a cambiar mi forma de ser y empecé a entrenar. Un poco de broma, me metí en el reto de la revista 'Mens Health' y me llamaron para decirme que entre 580 candidatos me habían seleccionado a mí. No me lo creía. Cuando terminó el programa de entrenamiento había perdido 25 kilos y estaba en plena forma. «Salí en la revista y se vio mi transformación. Mi cuenta de Instagram empezó a crecer una burrada y me contactaron diseñadores y anunciantes. Fue un boom para mí, me cambió la vida». Desde entonces, Maxi Vera ha ganado certámenes de belleza, ha sido imagen de marcas de moda, ha protagonizado videoclips e, incluso, ha desfilado por la Madrid Fashion Week.