Matías Prats Chacón, periodista deportivo y escritor. / r. c.

Matías Prats Chacón, periodista «Mi padre y yo nos picamos con las audiencias»

«No me gusta el periodismo de trincheras ni el de bufandas; y en política, me pasa lo mismo»

ARANTZA FURUNDARENA

Cuando nació, la prensa lo bautizó Matías III. Hoy es un periodista deportivo enamorado de su oficio. Nietísimo, «a mucha honra», de un abuelo legendario, al que idolatra e imita en casa pronunciando 'Faragofa', e hijo de un mito televisivo con el que compite en audiencia, Matías Prats Chacón, 37 años, publica su primera novela, 'El futuro que olvidaste', la historia de una tenista desaparecida y un periodista que investiga el caso. La firma sin usar su segundo apellido.

–En principio pensé que el autor era su padre.

–Él no se atreve, Y mira que le han tentado. Es muy prudente. En cambio yo, el chaval, he logrado ser el primero de los Prats que escribe un libro. Era un reto mayúsculo superarles en algo; salvando las distancias. Ambos son maestros de la comunicación. Y a mí la etiqueta de escritor me queda muy grande.

–Podría firmar Matías Prats Chacón y evitar confusiones.

–Empecé en la radio muy jovencito como Matías Chacón. Pero pensé que si estaba esforzándome y mi padre estaba orgulloso de mí no debía ocultarme. Con el libro lo mismo.

–¿Llamaría Matías a un hijo?

–Creo que a mi padre le ilusionaría mucho. Pero habría que pensarlo. Al chaval le iba a caer una pequeña losa. Lo digo por experiencia. Cuando me sacaba el carnet de conducir pasé una vergüenza tremenda cuando dijeron Matías Prats en voz alta, ante cientos de personas. Me levanté y escuché decir: «¡Este no es Matías Prats!».

–¿Le sentó mal a su padre que no le dedicara la novela?

–Lo ha aceptado con deportividad. Él ya tiene mucho foco, el aplauso de la crítica y el cariño de todo un país. Era el momento de reivindicar a un personaje anónimo, mi madre, una mujer vitalista, un ejemplo de vida.

–El periodista de su novela habla de integridad profesional.

–Es que me duele el periodismo. Hemos perdido credibilidad. Tenemos que ser autocríticos. Ahora se lleva el clic fácil y a mí me gusta el periodismo de investigación.

–¿Es más ladrón, el que roba unos audios o el que cobra comisiones?

–Robar audios es delito, pero cobrar comisiones no es ético. Y lo ético me importa. ¿Por qué no someten lo de Arabia Saudí al juicio de una comisión ética independiente? Aquí hay un conflicto de intereses. Piqué no puede estar organizando y repartiendo los premios de una competición en la que va a participar. ¿Dónde se ha visto eso? Y luego esos audios nos han descubierto sus peticiones a Rubiales... Un escándalo. Con esto se te cae el castillo de la ética.

–Su padre trabaja en la competencia. ¿Tienen muchos secretos profesionales?

–Adoro a mi padre y siempre deseo que le vaya bien, pero llevo puesta la camiseta de Telecinco y quiero que ganemos a Antena 3 en audiencia. Entre nosotros nos picamos, nos mandamos las audiencias, nos vacilamos. Tenemos una competitividad sana.

–¿Sí llevan la misma camiseta del equipo de fútbol?

–Mi padre no se ha significado nunca. Yo no me escondo: soy del Atlético de Madrid. Y eso no me impide informar con objetividad sobre los otros equipos. No me gusta el periodismo de trincheras ni el de bufandas. En política, lo mismo. Echo de menos imparcialidad y pluralidad. Se parecen demasiado el deporte y la política.