Ricardo Darín, en el teatro Campos Elíseos de Bilbao, durante la presentación de una obra de teatro. / Manu Cecilio

«Odiadores a dormir, es tarde»

Ricardo Darín se defiende ante los que le critican por haber adoptado la nacionalidad uruguaya

ARANTZA FURUNDARENA

Ricardo Darín se ha hecho uruguayo. Y a ciertos argentinos les ha sentado peor que si se hubiera nacionalizado británico y defendido la invasión de las Malvinas. Darín es uno de los mejores actores de Argentina (país repleto de buenos intérpretes) y probablemente del mundo. Y es lógico que sus compatriotas teman perderlo.

Sin embargo, igual que el tango y el ego, él va a seguir siendo netamente argentino, también en su pasaporte. Por eso, ante el revuelo que se ha organizado en las redes, ha decidido lanzar un mensaje inequívoco: «Solo quiero aclarar que no me fui a vivir a ningún lado que no sea mi casa. Sigo pagando impuestos en mi país, como lo hago desde hace 50 años. Odiadores a dormir, es tarde».

«Está bien que aclares -le ha precisado una internauta- porque si no en el futuro va a haber la misma discusión de tu origen como con Gardel. Y sos un orgullo nuestro». A lo que Darín, con su retranca porteña habitual ha respondido: «Igual te cuento que soy francés».

Pero hay quien ha ido incluso más allá de la ironía y, junto a una foto del futbolista Luis Suárez, le ha enviado un tuit al actor invitándole a unirse a la selección uruguaya. «¡Jugátela con nosotros!», le dice. Y no va muy desencaminado, porque Darín, ya sea por genuina afición o por afán de provocación, se ha manifestado públicamente al respecto: «Estoy muy contento de que Uruguay haya entrado al Mundial porque estuvimos cortando clavos en un momento», ha dicho el actor. Cortar clavos (con el ojete) es una popular expresión argentina que se utiliza cuando uno se siente al límite ante una desgracia inminente.

El actor aclara que seguirá siendo argentino y pagando impuestos en su país

Además de los beneficios fiscales que ofrece Uruguay, lo de Darín con dicho país es un romance que viene durando más de media vida, y el actor ya ha cumplido los 65. Junto a su mujer, Florencia Bas, y sus dos hijos, a los que ahora suele sumarse Úrsula Corberó (novia de Chino Darín), acostumbra a despedir el año e incluso a celebrar su cumpleaños cada 16 de enero en José Ignacio. En los últimos tiempos, ese pequeño pueblo marinero situado a treinta kilómetros de Punta del Este se ha convertido en un exclusivo enclave donde muchos ricos y famosos disfrutan de playas salvajes, selectos hoteles, asadores y terrazas con preciosas vistas al Atlántico sur.

La noticia saltó cuando, recién llegado de Uruguay, el intérprete de 'El hijo de la novia' acudía a recoger una pizza en un local de Buenos Aires y fue abordado por el periodista uruguayo Martín Lema para el programa de radio de Ulises Jaitt, casualmente titulado 'El show del regreso'. Darín le confirmó al reportero que efectivamente volvía del país vecino y aclaró algunos términos... «Acabo de bajarme del Buquebús, pero no fui a filmar ninguna película. Fui a visitar y a sacarme los documentos. Ya está. Ya tengo los definitivos, ahora cada tres años los tengo que renovar».

Y haciendo alarde de su recién estrenada doble nacionalidad, añadió: «Lo único que me falta es el termo bajo del brazo y el mate», en alusión a la forma de 'matear' que tienen los uruguayos y que difiere de cómo la entienden los argentinos. Una encarnizada guerra de matices (mate con palo o sin palo, con termo e individual o sin él y colectivo...) en la que no debería meterse el actor si no quiere reclutar más odiadores a los que mandar a dormir.