Alber Elbaz, durante uno de sus últimos trabajos para Lanvin en 2013./afp

Alber Elbaz, durante uno de sus últimos trabajos para Lanvin en 2013. / afp

Muere a los 59 años el modista Alber Elbaz por covid

Después de revitalizar la casa Lanvin, anunció en enero su regreso a la moda tras estar cinco años retirado

Daniel Roldán
DANIEL ROLDÁN Madrid

El modista Alber Elbaz falleció el sábado en París por culpa de la covid-19. Tenía 59 años y hace tan solo unos meses había anunciado su regreso a la moda tras casi un lustro retirado después de haber cerrado su etapa en Lanvin. En enero, Elbaz lanzaba AZ Factory, una firma con alma de 'start-up' centrada en el desarrollo de tejidos y la «moda inteligente que preocupa». «Es un nuevo inicio. Una marca de lujo digital basada en la innovación y la tecnología, pero, antes que nada, un lugar donde hacer experimentos y probar nuevas ideas», dijo en el lanzamiento de la marca. «Su visión inclusiva de la moda hizo que las mujeres se sintieran hermosas y cómodas al combinar la artesanía tradicional con la tecnología», destacó Johann Rupert, presidente de Richemont, el conglomerado empresarial detrás del último proyecto del modista, un antidivo divertido y afable.

«Tu visión de la belleza y tu enfoque humano de la moda siempre serán incomparables», recordaba Pierpaolo Piccioli, director creativo de Valentino en las redes sociales. Israelí nacido en Marruecos (Casablanca, 1961), estudió en Shenkar College of Engineering and Design para después emigrar a Nueva York. Allí estuvo trabajando con Geoffrey Beene con apenas 25 años. Diez años más tarde, a mediados de los noventa, se muda a París. Trabaja dos años en Guy Laroche antes de pasar a Yves Saint Laurent para relanzar las colecciones de 'pret à portet'. Pero fue a partir de 2001, donde Elbaz comenzó su revolución en Lanvin.

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Volvió a darle brillo a la casa de costura, apostando por una línea de propuestas aparentemente sencillas y coloridas. Eran más lúdicas, divertidas y sin edad. Porque Elbaz, inconfundible con sus pajaritas y sus gafas de montura gruesas, fue de los primeros en romper con el tabú de las tallas y las edades en sus trabajos. Revitalizó Lanvin, pero en 2015 se produjo el divorcio con la casa de moda más antigua de Francia. Sus desavenencias con el propietario -el multimillonario chino Shaw-Lan Wang-, la falta de entusiasmo después de tanto tiempo y la rigidez del calendario de la alta costura, entre otros aspectos, pusieron punto final a una relación de catorce años. Las ventas de Lanvin cayeron tras su salida y Elbaz reconoció que necesitaba apartarse de la alta costura.