A la izquierda, la reina Letizia con el vestido firmado por María Barragán; a la derecha, una modelo con el mismo modelo. / EFE / Antonio Cordero

A la medida de Letizia

La diseñadora María Barragán entra con fuerza en el vestidor de la Reina

Gloria Salgado
GLORIA SALGADO Madrid

Sorpresa mayúscula cuando, pasadas las 10:30 horas, doña Letizia descendió de su Rolls Royce en el desfile de las Fuerzas Armadas, el pasado 12 de octubre. Se daba por sentado que la Reina volvería a apostar por un estilismo de Felipe Varela, su modista de cabecera, como llevaba haciendo los 17 años en los que ha estado presente en el Día de la Hispanidad. Pero hubo un giro de guion.

El vestido midi de línea entallada con doble falda recogido en la cintura a modo de drapeado que le quedaba como un guante estaba firmado por María Barragán. Se trataba de un diseño confeccionado a medida con escote y mangas de aire japonés con ligero volumen, todo en crepé suave rematado con un cinturón con doble hebilla. Ahora ese mismo diseño se puede conseguir por 775 euros en el mismo tono celeste empolvado de la Reina, aunque también está disponible en azul marino, rojo y verde.

La Reina apostó por la artesanía española y el buen hacer de la marca andaluza, especializada en novia e invitadas, que este mismo año lanzaba Olena, una colección de blusas preciosas con el toque elegante y atemporal de la marca. Una forma de apoyar a la moda patria, como viene siendo habitual en doña Letizia, que está diversificando las firmas de su vestidor.

María Barragán, en el centro, con sus hijas, Mar (izquierda) y Elena. / Antonio Cordero

Barragán no es una promesa del diseño. Su trabajo está respaldado por tres décadas en el sector. Malagueña de nacimiento y almeriense de adopción, estudió diseño y patronaje para, a posteriori, cursar un máster en Barcelona, donde fue la primera de su promoción y se la rifaron grandes marcas a las que dio una negativa por respuesta. El amor hizo que regresase a Andalucía, donde en el mismo momento de dar el sí, quiero, en 1992, sembró el germen de su exitoso negocio. Se realizó su propio vestido de novia, alejado de la pomposidad que se estilaba en la época. Un diseño sencillo que hizo que se le agolpasen las peticiones para dar forma a los sueños de multitud de novias.

Un hito que la diseñadora compara con el escaparate que ha supuesto para la marca que doña Letizia se decantase por uno de sus trabajos artesanales. Solo en la tarde del 12 octubre su página web recibió 15.000 visitas, haciendo que dejase de funcionar durante horas. Un boom que también se ha visto reflejado en las solicitudes de citas, tanto para Almería como para Madrid, y encargos de todos los rincones del mundo, la mayoría de América Latina. «Me dolían los dedos de responder mensajes en Instagram», donde frisan los 17.000 seguidores, cuenta a este periódico Mar, una de las dos hijas de la «diseñadora suprema», como llaman cariñosamente a María Barragán, con la que ambas trabajan.

De su progenitora asegura que tiene un don para plasmar en el tejido las ideas de las clientas, además de ser un portento a la hora de crear sus colecciones. «Digamos que puede ser normal que se tarden unos dos meses en tener las ideas para una colección, pero mi madre en una tarde que tenga inspiración puede llegar a tenerla». Las musas no vienen de un sitio en concreto, «puede tocar una tela y venirle a la cabeza lo que quiere hacer con ella, o comenzar a dibujar y ya no parar», afirma con orgullo de la patronista que no procede de familia de trabajadores de la moda, aunque curiosamente los hermanos de la modista también se dedican a ella. «Uno de mis tíos es un relevante fotógrafo de moda y el otro tiene un conocido showroom». Una saga de artistas.