Imagen del desfile de Isabel Sanchís. / Afp

Artesanos de los sueños

Duyos se alza con el galardón a la mejor colección de la Semana de la Moda en una jornada en la que destaca el excepcional trabajo de patronaje de Otrura

GLORIA SALGADO Madrid

Si por algo se ha caracterizado la 74ª edición de Mercedes-Benz Fashion Week Madrid ha sido por la diversidad de sus modelos. Ya no es necesario para los diseñadores especificar que van a contar con una mujer madura o una transexual. Forman parte de un casting que tiene mucho más sentido. Al igual que lo tiene el impulso del uso de tejidos sostenibles en cada una de las colecciones para reducir el impacto negativo que el sector textil tiene en el medio ambiente.

Sostenibilidad y diversidad han ido de la mano del apoyo al trabajo tradicional en una oda a la artesanía en la que tuvo mucho que ver Isabel Sanchís. La firma pone el foco en los oficios de la costura que no deben caer en el olvido, como el de los bordadores, trabajadores del metal o plisadores. Con ellos trabajaron elegantes vestidos de fiesta de drapeados delicados y plisados en contraposición a diseños más estructurados y volumétricos, todos ellos confeccionados en su taller de Valencia. Cuenta con 50 empleados que satisfacen las necesidades de los clientes que, en su mayoría, son de fuera de España, en especial de Oriente Medio, donde tiene tiendas propias.

Diseño de Maya Hansen. / Ep

El continente asiático es un lugar donde siempre ha tenido muy buena acogida Maya Hansen con las distintas versiones de sus corsés, que esta temporada ha suavizado, siendo menos armados, por lo que tienen un menor coste para el consumidor y son más fáciles de combinar con piezas del día a día. No como la pieza que ha mostrado al final de su presentación renacentista, realizada como antaño, en una sola pieza de latón, con 400 cristales de Swarovski engarzados. Un corsé para pasarela que ha compartido protagonismo con estilismos formados por cuellos isabelinos y miriñaques.

Prendas arquitectónicas que han dado paso al «concierto con menos decibelios» de Custo Barcelona, ha explicado el diseñador a este periódico sobre un giro hacia la contención, que no al aburrimiento. Un viaje al exterior para mostrar una seguridad que nace de dentro plasmado en una colección que ya mostró hace unos días en Nueva York. Una nueva apuesta que profundiza en la belleza de las formas puras, los colores vibrantes y los detalles esenciales que construyen un todo.

Una de las propuestas de Custo. / EP

Los vestidos son las piezas clave, con aberturas geométricas y pliegues insinuantes, mientras que los pantalones extra grandes aportan un toque masculino.

La excelencia de Otrura

La firma ganadora a la mejor colección de la anterior temporada, Otrura, ha ahondado en la conceptualidad de su trabajo, dando la forma con tejidos como el vaquero creado sin nada de agua en un taller valenciano y pana reciclada aterciopelada. Muy interesante lo que denominan 'recostura', dando una segunda vida a telas de cojín o mantelerías antiguas para crear piezas inspiradoras en las que no se esconden las marcas del paso del tiempo ni el retor, una tela muy resistente de algodón usada como el 'lienzo' de cada prenda. Una propuesta excelente con una puesta en escena maravillosa que ha definido su director creativo como «cruda» y tan honesta como la de Marcos Luengo.

Imagen del desfile de Otrura. / Efe

El diseñador mantiene la buena costumbre de tomar como punto de partida obras pictóricas. En esta ocasión han sido las de Rubén Martín de Lucas sobre el filósofo japonés Fukuoka, que asentó las bases de la agricultura natural. Por eso, los tejidos utilizados por el asturiano son sostenibles, como el lino o el cáñamo. Una línea de sofisticada atemporalidad que se ha complementado con su primera oferta masculina de la mano de su hija, Carmen, cuyo diseño llama al consumo sosegado y consciente. Uno de los lemas de una temporada en la que Duyos se ha alzado con el galardón a la mejor colección.