Julia Janeiro se vuelve alérgica a la 'alcachofa'

La hija influencer de Jesulín de Ubrique se niega a ser un personaje del corazón. «Yo no he vendido nada», recalca

ARANTZA FURUNDARENA

Julia Janeiro es una joven airada. Pero no al estilo de los escritores británicos de los años cincuenta, sino más bien en la línea del cotilleo cañí de los actuales veinte. Lo que le enfada a Juls (su apodo familiar) es que los reporteros asfálticos la persigan por la calle cuando ella no se ha lucrado hasta ahora de la fama que ha heredado de sus padres. Estos días ha sentido una especial presión mediática derivada de la extensa exclusiva que Jesulín y Campanario han protagonizado en la revista ¡Hola!, con la excusa de su vigésimo aniversario de boda. Ahí el matrimonio habla de sus tres hijos, entre ellos Julia, su primogénita... Y se ve que a la joven todavía no le han dado la paga porque en cuanto le han puesto un micrófono delante ha soltado un rotundo: «Dejadme en paz. Yo no he vendido nada».

Lo último que le faltaba a María José Campanario es que le saliera una hija con el temperamento de Belén Esteban... Afortunadamente, ese no parece ser el estado de ánimo habitual de la joven, que posa siempre muy sonriente y sugerente en sus redes sociales (ahí sí le gusta exponerse). Su lado más iracundo solo emerge cuando tiene delante un pelotón de periodistas que la siguen por la calle o cuando alguien habla de su vida en una tertulia televisiva sin haberle consultado. Por eso, harta de que otros se lucren a su costa en un negocio del que ella no participa (directamente), Julia les ha planteado a sus padres que si quieren hablar de sus vidas, allá ellos, pero que a ella ni la nombren.

'Julsjaneiro' (su nombre de guerra en las redes) no es la primera hija de famosos que desarrolla una severa alergia a las 'alcachofas' (los abultados micrófonos con que la abordan en plena vía pública), pero su caso es curioso y un punto contradictorio ya que su principal vocación es la de influencer. Cuentan que a la segunda hija de Jesulín (la primera es la famosa 'Andreíta, cómete el pollo', que también ha huido de la fama como de la peste) la han tentado con suculentas ofertas para acudir a todo tipo de platós, mayormente los de Telencinco. Pero ella las ha rechazado todas.

Lo último que le faltabaa la Campanario es una hija con más genio que Belén Esteban

La conclusión es que a Julia, que a sus 19 años ya exhibe un físico 'asiliconado' y exuberante, sí le gusta que la miren pero en el escaparate que ella ha elegido (Instagram) y manteniendo el control total de su imagen, un equilibrio difícil de conseguir porque no hay influencer de éxito que no acabe convertida en personaje mediático. La joven se asoma a sus redes en poses insinuantes, ligera de ropa y comentando las bondades del último champú que ha probado... O sea, lo que vendría a ser alguien que quiere vivir de la publicidad encubierta.

Viaje a Venecia

Pero no todo es marketing, Juls también publica fotos alusivas a su vida privada, como el romántico viaje a Venecia que ha compartido con su novio actual, Tommy Rossi, futbolista del Getafe. Tal vez la aversión de la hija de Jesulín a la fama se deba a la mala experiencia que tuvo cuando la prensa se hizo eco de su atribulada relación con su anterior pareja, el también futbolista Brayan Mejía.

En aquella ocasión era difícil no hacerlo público porque entre ellos hubo peleas, visitas a comisaría e incluso una denuncia por parte de Julia Janeiro en el Juzgado de Violencia de Género. Y Juls apenas había entrado en la mayoría de edad... Le guste o no, hechos como esos, viniendo de la hija del archiconocido Jesulín de Ubrique, son noticia, aunque ella prefiera pensar que los 234.000 seguidores que tiene en Instagram como influencer es algo totalmente ajeno a su apellido, y que la prensa la persigue porque le tiene manía o porque como ella dice: «No respetan a nadie».