Travis Scott y Kylie Jenner, en una premiere, / Reuters

La jeta de la 'jet'

Una cuenta que rastrea aviones privados saca los colores a Kylie Jenner por utilizar el suyo para un vuelo de 15 minutos

ARANTZA FURUNDARENA

El término 'jet-set' lo inventó la prensa estadounidense alrededor de los años cincuenta, cuando solo los ricos podían desplazarse en avión. Hoy en vuelo regular viaja hasta el apuntador. Pero un jet privado no lo tiene cualquiera... O quizás sí, según se mire, porque mientras en los remotos tiempos del 'Pájaro Loco' de Julio Iglesias eran contados los artistas que podían volar en su propia aeronave, ahora incluso el rapero más ordinario y hortera dispone de un Bombardier. Del uso se ha pasado al abuso. Y en estos tiempos marcados por el calentamiento global, hacerse selfis a bordo de tu propio jet (como Cristiano Ronaldo o Ricky Martin) empieza a estar muy mal visto.

Hay webs especializadas en el rastreo de aviones que se han tomado la molestia de medir el impacto ambiental que generan los jets de ciertos líderes políticos y 'celebrities' en nuestro maltrecho planeta. Sobre todo, después de que algunos hagan ostentación de tan insolidario medio de transporte... «¿En el tuyo o en el mío?», se preguntaban en sus redes recientemente la modelo Kylie Jenner y el rapero Travis Scott, junto a una imagen donde aparecen besándose en una pista, entre sus dos monumentales aviones. Y lo que recibieron no fue una respuesta a su pregunta sino una avalancha de críticas. Sobre todo después de que la cuenta de Twitter Celebrity Jets, creada por un adolescente de 19 años, denunciara que finalmente el vuelo que había empezado con un flirteo mediático solo duró 12 minutos.

Podría parecer el récord absoluto del absurdo. Pero no. Los hay peores. Elon Musk, por ejemplo... Desde que el perfil ElonJet, también en Twitter, le lleva la cuenta de todos sus desplazamientos aéreos, el magnate más que jet lo que tiene es una mosca cojonera que zumba a su alrededor allá donde vaya. Gracias a ese seguimiento, se ha sabido que el creador de Tesla suele utilizar su avión para viajes de apenas cinco minutos y en trayectos que podría cubrir en solo diez con uno de sus coches eléctricos. Mientras su marca acelera la transición hacia la energía sostenible, Musk lo pone todo perdido de emisiones por su capricho de volar en su 'juguetito', un Gulfstream G700 valorado en casi 80 millones de dólares, cuyo interior recuerda a la más lujosa suite de un hotel de cinco estrellas.

Contradicciones

Otro activista ambiental de lo más contradictorio es Leonardo di Caprio, criticadísimo por haber aterrizado en un jet privado en medio de la última Cumbre del Clima celebrada en Glasgow. Y no era la primera vez. Ya en 2016 los ambientalistas calificaron al actor de hipócrita por haber volado casi 13.000 kilómetros en su propio avión para acudir a recoger un premio medioambiental. Algo comparable a que Greta Thunberg tratara de llamar la atención sobre el cambio climático quemando llanta con un viejo Volkswagen...

Detrás de muchos de estos seguimientos aéreos se encuentra Jack Sweeney, un jovenzuelo estadounidense, estudiante de tecnología de la información en la Universidad de Florida, emprendedor y programador, que ha encontrado la manera de rastrear los planes de vuelo de los jets privados de un montón de multimillonarios y que, con solo 19 años, se permitió el lujo de rechazar los 5.000 dólares que le ofrecía Elon Musk para que dejara de publicar sus despegues y aterrizajes. Su historia es fascinante. Y la denuncia medioambiental que realiza, encomiable. Lo malo es que con tanta iniciativa y genialidad Sweeney parece predestinado a convertirse en un futuro magnate, de esos que viajan en jet privado...