Tolerancia cero con la frivolidad en redes sociales

23/05/2020

Tras las críticas por más de una metedura de pata, la crisis postcovid hace pensar que el público premiará a los famosos humanos

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Madonna se puso filosófica desde su kilométrico baño de pétalos de flores para advertir al mundo de que «todos somos iguales ante el coronavirus». ¿En serio? Las críticas procedentes de medios y usuarios de redes sociales arreciaron a la cantante por la evidente falta de... dejémoslo en empatía. La furia ciudadana también hizo que el rapero J. Balvin se disculpara ‘con altura’ después de lanzar desde su cuenta la venta de mascarillas de diseño con la imagen de su último trabajo, que solo podían adquirirse durante 24 horas por diez dólares. Una clásica estrategia de marketing para precipitar las ventas, de la que después se desvincularía. Lo menos feo que le dijeron fue que, en vista de su fortuna, al menos tuviese la decencia de donar el dinero. Y mientras en Nueva York se cavaba una gran fosa común para dar sepultura a las víctimas de Covid-19, Kim Kardashian y Taylor Swift seguían lanzándose pueriles mensajes de odio en sus redes sociales favoritas. «¡Basta ya!», gritaron los seguidores.

Si hay algo que la gente no parece estar dispuesta a tolerar durante la pandemia, y previsiblemente durante la crisis posterior que se espera, es la frivolidad de los famosos en redes sociales. Quienes auguran un cambio social en adelante también creen que afectará a los personajes públicos: tendrán que repensar qué cara muestran en sus «escaparates públicos» para no distanciarse de sus seguidores. El público pide más Los primeros ejemplos no han tardado.

Quizá sea inevitable que el público vea cómo Sergio Ramos, el español con más seguidores en Instagram, enseña músculo tatuado desde el impresionante gimnasio de su mansión. Porque es su casa y a sus 38,5 millones de seguidores les gusta, precisamente, verlo allí con su familia. Pero habría chirriado de seguir, sin más, en esa dinámica, obviando por completo lo que arrecia fuera. Entre otras iniciativas, en el caso del futbolista, ha colaborado en campañas solidarias con Unicef durante la pandemia. La citada líder del clan Kardashian, Kim, también ha aprovechado para lanzar su propia línea de mascarillas nude, a juego con su famosa faja, pero ha advertido: todas las ganancias serían destinadas a oenegés que están ayudando a víctimas de coronavirus. Y su público respondió agotando las existencias en un día.

Esto demuestra que los «influencers» no pierden su capacidad de prescripción, pero tienen que mostrar algo más que su jacuzzi o su «outfit» del día frente al espejo. «Estamos viendo más creatividad y más sensibilidad en las estrategias de redes sociales, con registros más cercanos y explorando habilidades desconocidas», opina Mireia Castelló, politóloga y analista de Marketing en un trabajo publicado por la Pompeu Fabra. Sobre esto último, las habilidades ignoradas por el gran público, la cocina es la reina. Hasta la actriz Halle Berry se ha animado a compartir sus recetas «keto», el supuesto secreto de su belleza, junto con su rutina de ejercicios, también guardada como en oro en paño por la actriz que, además, se muestra más sin maquillar.

Este detalle tampoco pasa desapercibido por los analistas. Y es algo en lo que coinciden todos: la gente quiere ver la faceta más genuina. Actrices sin maquillaje, acariciando a sus gatos en ropa de casa, sufriendo mientras dan clases a sus hijos o, sencillamente, en una videollamada de trabajo, como el que más. El glamour no dejará de gustar, pero ese toque humano triunfará. «Además de la capacidad de adaptación al nuevo escenario, se requerirá un relato más genuino y personal que permita una conexión más auténtica», apuesta Castelló.

Todo ello, no estará reñido con la venta del mercado del lujo, tan ligado a los famosos. «En estas comunicaciones deberán primar la humanidad y la naturalidad, que no está reñido con vender productos de coste elevado», apunta Laura Murillo, de la consultora de diseño estratégico e innovación Zorraquino. «Aquellas que demuestren que sus valores y acciones están alineados con las demandas de la sociedad tendrán probablemente puntos a su favor, ya que la concienciación social de los consumidores crece», añade al hablar de las marcas. Eso sí, como la mayoría, coincide en señalar que «el toque aspiracional y de ensoñación no puede faltar en momentos críticos, porque nos ayuda a evadirnos de la cruda realidad, y eso (al igual que la música, el arte o la cultura) tiene un gran poder de atracción y liberación de la mente, que aporta pequeños placeres efímeros». Siempre habrá alguien (muchos) que no se canse de ver a Rosalía poniendo morritos en sus selfies o cortándose el flequillo, o a Esther Expósito, la despampanante actriz de Elite que lidera la lista de las más seguidas en Instagram, haciendo playback de temas de reggaetton mientras mueve la sintura. Sin más.

Shakira, una filósofa en pijama

La cara más genuina de la artista

Risueña, juguetona y despreocupada, a la cantante Shakira (66,9 millones de seguidores en Instagram) no parece haberle importado nunca mostrar su cara más genuina en sus redes sociales. Con naturalidad, ha sabido siempre combinar la publicidad que da a su vida familiar con el glamour de sus caderas sobre el escenario. Y durante la cuarentena este carácter ha acrecentado su imagen de autenticidad. La artista no ha tenido reparo en mostrarse en pijama, con el tinte rubio al que nos tiene acostumbrados brillando por su ausencia o haciendo una videoconferencia múltiple con sus compañeros de discográfica, secador de pelo en mano como si nada. Llama la atención que haya evitado compartir sus ‘selfies’ más sensuales y enseñar la parte más lujosa de su vivienda. Lo último fue que mostró a todos su título en Filosofía, estudios que aprovechó para avanzar durante el confinamiento.

Cher te quiere cuidar

La diva lanza su plataforma Chercares

La gran diva americana ha aparcado, no sabemos si temporalmente durante la pandemia, su imagen más estrafalaria. Sin maquillaje visible y a modo de busto parlante con un fondo neutro (nada de lujos a la vista) la cantante americana anunció su última acción solidaria para recaudar fondos que ayuden a las víctimas de la pandemia: a sus 73 años grabó (desde su casa, fiel al confinamiento) su primera canción en español, nada más ni nada menos que el ‘Chiquitita’ de Abba. Los beneficios de la venta del single serán entregados a Unicef. Pero ha ido más allá de la iniciativa puntual. Ha creado una plataforma denominada ‘Chercares (algo así como ‘Cher cuida’) Pandemic Resource and Response Initiative’ para destinar fondos que ayuden a la gente en situación crónica de pobreza o a comunidades que tienen problemas para obtener cobertura médica. A través de esta plataforma propia donó hace dos semanas un millón de dólares.

Pau Gasol apuesta por ser útil

CHARLAS EN DIRECTO CON EXPERTOS

La lista de los hombres famosos españoles con más seguidores en redes sociales de moda, como lo es ahora Instagram, está copada por deportistas. Concretamente por futbolistas. Sergio Ramos y Andrés Iniesta encabezan el ‘ranking’. Pero en compromiso social están siendo superados por otros como Pau Gasol, quien nada tiene que envidiarles con sus 1,5 millones de seguidores en la citada red social. Desde el inicio de la pandemia, el jugador de baloncesto ha puesto en marcha unas serie de charlas a través de videollamadas, que quedan grabadas para quienes las quieran ver, con personajes cuyos conocimientos pueden resultar de utilidad durante la crisis. Han pasado muchos por su canal, pero cabe destacar expertos en emergencias que han contado de primera mano cómo se vive la crisis en lugares como Colombia o nutricionistas que han hablado de la importancia de mantenerse sanos frente al enfermedad.

Penélope Cruz, en su faceta más solidaria

Más colectas y menos glamour

El glamour que caracterizan las estampas publicadas por Penélope Cruz en su cuenta de Instagram, donde siempre se la puede ver engalanada con trajes de ensueño de gala en gala, brilla ahora por su ausencia en la imagen personal que proyecta desde que comenzó la cuarentena debido a la expansión del coronavirus. En su caso no se ha mostrado haciendo gimnasia o tortillas, como otros, pero sí se ha concentrado en difundir sus acciones solidarias. Junto con su pareja, Javier Bardem, anunció que había conseguido recaudar material de protección para el Hospital de La Paz. 100.000 guantes y 20.000 mascarillas donaron. Y no ha perdido ocasión para compartir reconocimientos a los sanitarios. También se ha dejado ver sin gota de maquillaje, y con un peinado nada sofisticado, en un videochat múltiple con otros artistas con los que comparte activismo en la ONG ‘One’ y a través de la que han dado voz a expertos en Covid-19.

Rafa Nadal se mete en faena

Bizcochos y discurso propio

El tenista con más predicamento de nuestro país es otro de los famosos que se ha mostrado más humano. Y no tanto porque, como muchas ‘celebrities’, se haya puesto el delantal y se haya empleado a fondo en la cocina para hacer, junto a su madre, tortillas y bizcochos, que también. Sino porque se ha mojado como uno más para dar su opinión sobre la gestión de la crisis. Al margen de que su punto de vista pueda o no gustar, lo cierto es que manifestar abiertamente una opinión como ciudadano que también padece la cuarentena es un signo más de autenticidad que el público ha agradecido. No sería del todo justo ignorar que por decir que las cosas no se estaban haciendo del todo bien ha recibido críticas. Muchos le han invitado a meterse en asuntos meramente deportivos. «Tengo que andar con pies de plomo al opinar», reconoció en un gesto de humanidad, que también ayudará a conectar con el público en adelante.