«Quería que mis amigos vieran a Dios, como yo»

04/06/2020

Tras la muerte del fotógrafo José Luis Abad por aspirar veneno de sapo bufo, se populariza un vídeo en el que Nacho Vidal explica el ritual.

El ritual con veneno de sapo bufo es una experiencia que el actor porno Nacho Vidal descubrió en 2016 y de la que no tuvo reparos en contar lo que sintió a través de un vídeo en su canal de YouTube. Entonces aquella pieza surrealista pasó desapercibida pero hoy tras su arresto por un delito contra la salud pública y homicidio imprudente, del que ha quedado en libertad con cargos, a la espera de juicio, pero sin medidas cautelares, cobra relevancia.

Es el mismo ritual al que se sometió el fotógrafo de moda José Luis Abad en julio de 2019, pero que desgraciadamente le provocó un paro cardíaco, que acabó con su vida. También está grabado y es una de las principales pruebas de la investigación del trágico accidente. El propio Nacho ha reconocido que se grabó con el teléfono móvil del fotógrafo porque éste les pidió que lo hicieran, ya que quería ver luego las imágenes de sus momentos de trance.

El actor conoció los supuestos beneficios del sapo bufo gracias a uno de sus mejores amigos, que llevaba enganchado a las drogas muchos años y logró desengancharse con el ritual. Él también reconoció por entonces tener adicciones de las que quería salir y lo probó. «Me llevó a una casa en Ibiza en la que había una serie de personas: un señor, un chico que ahora es uno de mis mejores amigos... Me sacó una pipa de cristal, me la puso en la boca y fumé sin saber muy bien qué iba a pasar. Me dijeron que abriera los brazos, que mirara al sol...», relató hace cuatro años el actor en el vídeo que subió a la plataforma.

«Me hizo revolverme, me hizo morir, hizo que mi alma se fuera de mi cuerpo completamente y que mi cuerpo explotara. Había visto a Dios, yo tenía el Santo Grial, yo quería que todo el mundo lo viera y me volví muy ansioso con mis amigos», explicó entonces en una grabación que se ha viralizado en las últimas horas.

Desde aquel momento se consideró multimillonario en tiempo y dejaron de importarle los problemas del pasado y del futuro. Hasta las relaciones de pareja pasaron a ser algo banal para él. «El sapo es el primer paso para que cambiemos», predicaba entonces.

De ahí que durante la investigación la Guardia Civil haya descubierto que el actor llevaba años promocionando este ritual entre los conocidos de su entorno por 600 euros. Un ritual que realizaba en su parcela de Enguera (Valencia). Si bien, no hay ninguna denuncia al respecto. Y el único final con tragedia fue el de Abad. El actor ha explicado a la Policía que sometió al rito al fotógrafo de manera desinteresada y que ya había realizado esta práctica con anterioridad. Su abogado, Daniel Salvador insiste en que su cliente no es un chamán.