Plato fabricado con cristal de uranio, iluminado con luz UV. / Ebay

Gastrohistorias

La vajilla radiactiva

¿Tienen ustedes en casa platos o copas de cristal verde? Podrían estar hechos de vidrio de uranio, un material ligeramente radiactivo que brilla bajo la luz ultravioleta

ANA VEGA PÉREZ DE ARLUCEA

Admitámoslo, el menaje doméstico antiguo es mucho más bonito que el moderno. Puede que ahora sea más práctico, resistente y fácil de limpiar, pero por el camino ha ido perdiendo encanto y especificidad: donde antes había tazas para consomé, salseras, mantequilleras, platos para huevos cocidos o mariscos y fuentes especiales para pescado ahora hay ban-dejas multiuso y platos que no son hondos ni llanos sino las dos cosas a la vez. La vajilla «buena» sólo se saca por Navidad y a veces ni eso, así que es habitual que en casa de los abuelos, en inaccesibles armarios o en polvorientos trasteros tengamos olvidados carros y carretas de cubiertos, copas y juegos de café sin utilizar.

De vez en cuando vale la pena revisar el desván o el ajuar de la bisabuela. Primero porque quizás encontremos alguna pieza útil o con valor sentimental; segundo, porque lo que a nosotros no nos vale ni nos gusta puede que sí les sirva a otras personas y tercero, porque es posible que durmiendo el sueño de los justos entre telarañas y tapetes de ganchillo tengamos una fuente de radiactividad. No tan potente como para resultar perjudicial para la salud, pero sí como para ser registrada con un contador Geiger.

¿Poseen ustedes alguna pieza de cristal de color amarillento o verde claro? Licoreras, jarras, copas, tazas, platos, fuentes, azucareros, exprimidores, sifones, figuritas de decoración, candelabros, jarrones… Todo eso y más fue elaborado –especialmente entre los años 1850 y 1930– con un vidrio conocido como «cristal de uranio» y que llevaba en su composición un pequeño porcentaje de dióxido de uranio. Con la inclusión de tan sólo un 0,1% de UO2 en su fórmula, el cristal adquiría un tono amarillo pálido que podía virar hacia el verde vivo subiendo la proporción de dióxido de uranio, hasta un 2%.

Copas de vidrio de uranio amarillo. / Ebay

El uso de vidrio de uranio se remonta al menos hasta el primer siglo de nuestra era, fecha en la que está datado un mosaico de la villa imperial de Pausilypon (Nápoles) que contiene teselas de cristal de uranio amarillo. El químico alemán Martin Heinrich Klaproth (1743 - 1817), descubridor del titanio, el circonio y el uranio, realizó experimentos con este último elemento para establecer su posible uso como colorante en la industria del cristal. El vidrio de uranio se popularizó en Europa y Estados Unidos a partir de mediados del XIX, convirtiéndose en uno de los productos más populares de cristalerías tan afamadas como Riedel (Austria) o Baccarat (Francia). También llamado uralina o vidrio de vaselina, este tipo de cristal se combinó con otros materiales o se templó a distintas temperaturas para lograr diferentes colores en el producto final, desde el blanco opaco al turquesa claro de la crisoprasa, gema que dio nombre a una colección entera de Baccarat.

Pieza de cristal de uranio verde. / Wikimedia

El vidrio de uranio presenta una radiactividad muy baja aunque detectable con un contador Geiger lo suficientemente sensible. En general los expertos consideran que la radiación emitida por este tipo de artículos es insignificante y nada peligrosa, pero por si acaso las autoridades de EE UU (país en el que las vajillas hechas con este cristal fueron muy populares durante la Depresión) recomiendan que no se usen para comer ni beber. La producción cesó casi por completo a partir de la Segunda Guerra Mundial, cuando el uso de uranio se restringió severamente y surgieron colorantes más baratos y seguros.

Licorera de cristal de uranio bajo luz normal (a la izquierda) y con luz UV (A la derecha). / Todocolección

Si sospechan que la bombonera de la abuela puede ser de cristal de uranio y no tienen ustedes un detector de radiación a mano, pueden usar un truco de coleccionista: agénciense una fuente de luz negra o ultravioleta. Así iluminado el auténtico vidrio de uranio brilla con una fluorescencia casi mágica.