Un ‘hasta siempre’ cargado de sentimiento

04/10/2019

La reconocida Pizza Real de la calle Mas de Gaminde cerró sus puertas el pasado lunes, tras 53 años a pleno rendimiento, estando los últimos 33 a cargo de la familia Ojeda.

Un icono de las pizzerías de Gran Canaria como es Pizza Real dijo adiós este pasado lunes 30 de septiembre a 53 años de historia, tras haber permanecido inamovible en la calle Mas de Gaminde, número 11, durante todo este tiempo. Una trayectoria que tiene dos etapas y protagonistas, por un lado, la holandesa que inauguró el local en 1966 y que luego regentó un matrimonio inglés y, por otro, Antonio Ojeda y su hija Montse, quienes han estado timoneando este barco en los últimos 33 años.

Montse Ojeda, emocionada, reconocía que «me siento sobrepasada por todas las muestras de cariño que estoy recibiendo por parte de nuestros clientes, que se han convertido en una auténtica familia». Asimismo, reconocía que «quiero aprovechar estas líneas para despedirme y agradecer de corazón a cada uno de nuestros comensales que se han sentado en alguna ocasión a nuestra mesa para disfrutar de platos tan típicos como la pizza Reina o la ensalada de col. A ellos, y a quienes han formado parte de la historia de este local, acompañándonos en momentos de la historia de sus vidas que hemos vivido como nuestra, de verdad, gracias. Gracias porque ha sido un placer poder forjar tantos recuerdos bonitos en torno a este restaurante».

Las razones que han llevado al hasta siempre definitivo de Pizza Real no han sido otras que el relevo generacional, «mi padre, con 68 años recién cumplidos, tiene ya ganas de retirarse. En este tiempo, yo siempre he sido la cara visible de Pizza Real pero lo he tenido a él en la retaguardia. Ahora, con su adiós, yo siento que también ha llegado el momento de tomarme un descanso y de disfrutar de otra forma de vivir», asegura Montse.

Sin embargo, tomar esta decisión no ha sido sencillo, «era algo que veníamos meditando desde hace más de un año pero siempre encontrábamos una razón para posponer. No obstante, hace apenas diez días decidimos que ahora sí había llegado el momento de despedirnos. Para nosotros es una situación agridulce, por un lado, porque nos da mucha pena decir adiós al barrio, a los vecinos y a nuestros clientes; pero, por otro, estamos alegres porque hemos sido muy felices aquí». Pizza Real cierra así su historia en la isla que será siempre la historia de muchos.

Recuerdos en torno a una mesa y una pizza

De todo tipo. Desde niños que se han convertido en adultos, a pedidas de mano, embarazadas que se ponen de parto, comidas de Navidad o pizzas a domicilio para familiares enfermos que echan de menos su paseo a Pizza Real. La pizzería del barrio de Arenales ha cobijado entre sus paredes las historias de varias generaciones que siempre acudían a esta esquina de Mas de Gaminde para disfrutar de la vida y de su pizza.