Concursos

20/11/2018

Tres mujeres se hacen con el pódium del concurso gastronómico destinado a estudiantes de hostelería y cuya final se celebró este lunes en El Celler de Can Roca. Natalia Godoy representó a las islas.

Seis aspirantes se disputaron este lunes en el espacio Mas Marroch de El Celler de Can Roca el primer premio de la tercera edición del concurso GMChef, organizado por GM Food, a través de su enseña de establecimientos de cash&carry. La galdense Natalia González Godoy, estudiante de segundo curso del ciclo de Hostelería del IES de Guía fue digna representante de las islas con su creación Tradición y sentimiento, una tapa que reinterpretaba un sancocho y que había conseguido conquistar al jurado en las semifinales canarias, pero que no fue suficiente para hacerse con la victoria nacional. «Yo me siento súper orgullosa de haber llegado hasta aquí, que ya es un sueño, y de todo lo que he aprendido», comentó la concursante al finalizar la gala.

El primer premio fue para la valenciana Eugenia Lorente con su tapa Deconstrucción de gazpacho manchego. La estudiante podrá realizar una estancia formativa con experiencia gastronómica junto a su mentor en el tres estrellas Michelín El Celler de Can Roca, además de ganar un bono de 1.000 euros en compras en GMcash para su escuela. La segunda clasificada fue María Eugenia Barberá con una original Croqueta de pad thai, y también tendrá la oportunidad de realizar un stage en el dos Estrellas Michelín MB de Martín Berasategui, en el Abama Resort de Tenerife. Finalmente, el tercer puesto se lo llevó la mallorquina Magdalena Mas con su Frit de safarnária. Ella realizará una estancia en el restaurante onubense Acáthum de Xanty Elias, de una Estrella Michelín.

«Ganar o perder no es lo importante, sino haber aprovechado esta maravillosa oportunidad», aseguró Joan Roca como presidente del jurado tras confirmar que el nivel de los concursantes era «muy alto».

En general, la tónica seguida por los concursantes fue la de mostrar a los comensales una pequeña interpretación de su identidad y su tierra en sus creaciones: desde los aromas de las brasas de Levante al sabor del mar del norte en forma de helado o los acordes andaluces de Paco de Lucía. Todo tenía cabida en la presentación de los platos.