El mejor secreto de Gáldar se llama Myrey

22/09/2019

El municipio del norte de Gran Canaria está en auge, y con razón. Sus cumbres, su casco y su costa conforman diferentes parajes de una belleza única en la isla, a lo que también hay que sumarle una interesante oferta gastronómica, cada vez más cuidada. El restaurante Myrey, en el casco de Gáldar, se ha consolidado con una propuesta diferente basada en su compromiso con la calidad.

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Lo que empieza por un paseo en los altos de Gáldar, donde visitar algunas de las múltiples y aclamadas queserías allí instaladas, continúa con un apacible rato escuchando el mar en Sardina del Norte, y un final de fiesta en el precioso casco histórico de Gáldar. Allí, tras pasear por la calle Larga, y volver a disfrutar de la casa museo Antonio Padrón, lo mejor es envolverse en el ambiente de la plaza de Santiago, donde tomar algo en alguna de sus terrazas supone desconectar del frenético ritmo de la rutina e instalarse, definitivamente, en un estado de placer.

Tras el descanso, y el aperitivo, hay que dejarse sorprender por la variada oferta gastronómica que ofrece el casco. Y precisamente para dejarse sorprender para bien, hay que dirigirse a la apacible calle Artemi Semidán, donde nos espera un destino único: el restaurante Myrey.

Su propuesta es una demostración de valentía, y su resultado es la prueba de que la calidad siempre ganará.

El mejor secreto de Gáldar se llama Myrey

Con un local muy trabajado, donde la decoración sorprende al comensal de manera instantánea, el Myrey está en boca de muchos por varios motivos. El principal, sin duda, sus platos. Allí nos podemos comer desde un buen cachopo, hasta un cochinillo de primera, o un chuletón digno de campeonato. Carnes seleccionadas con mimo, de alta calidad, y bien preparadas.

Los culpables de este enclave en el norte son José López y Johanna Ruiz, que junto a su hija Ivanna, se involucran al máximo en cada mesa de los clientes, a los que más bien considera su familia. «Elegimos el mejor producto del mercado para que nuestros comensales disfruten de la experiencia de venir a comer aquí», afirman orgullosos en la agradable terraza del establecimiento.

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Un picoteo para probar varios de sus platos servirá para comprobar que lo que dicen está más que demostrado. Unos sabrosos tomates con sardina ahumada sirven como pistoletazo de salida al homenaje, que continúa con otro de los platos estrellas, sus empanadillas criollas, donde su relleno de carne y su masa no dejarán indiferente al comensal.

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No podía faltar a la cita un plato que siempre apetece, y que allí se disfruta. Queso herreño ahumado a la plancha con diferentes mermeladas y mieles, como preludio a unas sensacionales albóndigas de cochino negro con salsa de pera y papas chip. Este último plato, sublime. El cochino negro aporta una personalidad que baila a la perfección con una finísima salsa de pera, que para nada resta sabor ni protagonismo a la carne.

Una bandeja de postres caseros suponen el final de una bonita jornada en un enclave único. Además, disponen de una cuidada selección de destilados para tomar con la calma que requiere el entorno, y disfrutar de una agradable conversación con esta valiente familia que lucha por situar a Gáldar y a su Myrey en un punto destacado del mapa.

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