Restaurantes

Bevir, un atajo a la felicidad

24/05/2019

En sus cuatro meses de vida se ha convertido en la comidilla de todos los amantes del buen comer. El boca a boca, que sigue siendo tan eficaz como cualquier campaña de publicidad, sitúa a este elegante local como una de las novedades culinarias más importante de los últimos años. Atraídos por su fama, visitamos el restaurante, en la calle Benito Pérez Galdós de la capital grancanaria, para conocer a las caras visibles del proyecto.

Rogelio Tenorio Márquez nos recibe visiblemente ilusionado cuando nos cuenta la breve, pero exitosa trayectoria de Bevir. «Sabíamos que era un reto difícil, porque somos pioneros en ofrecerle a los clientes una carta basada en tres menús degustación». Se refiere al Menú Mercado, el Chinijo, y el Tenderete, las tres interesantes opciones a las que se enfrentará el comensal para vivir la experiencia gastronómica. Las tres opciones están basadas en productos de temporada, y en la creatividad del jefe de cocina, Rubén Cuesta, la otra mitad ejecutiva de este proyecto.

Cada tres meses, los menús sufren variaciones dependiendo de la demanda que hayan tenido los platos, manteniendo los más icónicos e incorporando nuevas propuestas. «No es solo el tener el menú degustación, se trata de que la persona que venga aquí pueda disfrutar de algo distinto, de una experiencia diferente. Es un guiño a esas comidas de nuestras madres, donde se comía lo que había, y estaba todo riquísimo», señala Tenorio.

Bevir, un atajo a la felicidad

Además de ir jugando con los productos de temporada, que les permita presentarlos en la carta durante el período de tres meses hasta que nace la nueva, en Bevir el producto canario también tiene su presencia. «Desde salmón de Uga de Lanzarote, hasta piñas de El Hierro o mangos de Mogán. Es hacer un guiño a nuestra cocina pero sin convertirla en 100% canaria».

Formación e innovación

Tras su formación en el Bohío de Pepe Rodríguez, Rogelio Tenorio se lanzó a la aventura de hacer realidad su sueño de abrir su propio restaurante. Con él dirigiendo la sala, y Rubén Cuesta en la cocina, Bevir está implementando el concepto del menú en la ciudad. La zona donde se encuentra no es casual. Tras una obra de meses, convirtieron el local en un agradable salón que quiere emular una agradable casa. Cada detalle cuenta en este acogedor hogar, cuyo nombre también tiene su historia. «Tengo dos grandes pasiones: beber y vivir. Vivir experiencias, momentos. Uní las dos palabras y salió Bevir, que gustó mucho desde el minuto cero». Hasta los clientes tienen su propia insignia, pues son los “bevidores”, todos esos comensales que tienen el buen gusto de disfrutar allí.

Bevir, un atajo a la felicidad
Servicio de sala y referencias de vino, clave

Como buen restaurante, el servicio de sala es primordial. Rogelio Tenorio disfruta de esa función porque el contacto con los clientes «me ofrecen muchas aportaciones, soy el nexo de unión con la cocina, y trato de aprender de todos mis clientes».

Dentro de esa relación, el vino juega un papel clave. Las cerca de 100 referencias de vino en carta demuestran que este es uno de los puntos fuertes del restaurante. «Hemos intentado conocer de cerca el proyecto de cada uno de los vinos que servimos. Son vinos muy especiales, pequeñas producciones, y que sorprendan al cliente».

La única condición que puso Rogelio Tenorio a la hora de elaborar la carta fue que «todos los vinos que ofrecemos los he probado yo. Es fundamental para luego poder recomendarlo al comensal».

Sin duda, una gran noticia esta incorporación a la oferta culinaria de la ciudad. Un proyecto joven, fresco y con ganas de consolidarse, que ha conseguido algo muy difícil en tan poco tiempo: que se hable de ellos. Y bien. Muy bien.