Coral Bistuer junto a Iker Casillas, en una imagen de archivo. / efe

Coral Bistuer

«No sabía cuál era la derecha y la izquierda de mis oponentes»

La campeona de taekwondo ha reconocido en una entrevista que fue «ridiculizada cada dos por tres» durante su niñez

M.P

Coral Bistuer ha sido medallista de oro olímpica de taekwondo en los Juegos Olímpicos de Barcelona 1992, y con 16 años ganó su primera medalla de bronce en el campeonato de España en 1980. Ha sido 9 veces campeona de España, 5 veces campeona de Europa, dos veces campeona mundial.

En la actualidad, Bistuer es directora general de Deportes de la Comunidad de Madrid, pero sobre todo, como ella se define, «una superviviente». Así lo ha explicado en una entrevista que ha realizado para Nius con motivo del Día Internacional de la Dislexia.

Y es que, la deportista ha hablado alto y claro sobre este trastorno, del que se dio cuenta que padecía «con treinta y muchos años. Yo sabía que me pasaba algo, pero no sabía su nombre».

«Con 16 años empecé en el taekwondo, con 17 soy campeona de Europa pero yo no sabía cuál era la derecha o la izquierda de mis contrincantes. En la final de la Olimpiada del 92, en la que gané el oro, mi entrenador me dice: 'Coral, es muy importante que cuando ella tenga la pierna derecha detrás, tú, aunque te duela la tuya, tienes que bla, bla, bla»'. Y le respondo: «¿Pero cuál es su derecha? porque yo soy disléxica y nunca he sabido cuál es la derecha y la izquierda del otro». Y me dice: «¿Pero no has tenido otro momento para decirme que eras disléxica? Su pierna derecha es la que tiene la marquita de Adidas».

«¿Y cómo fue capaz de ganar?», le pregunta el periodista: «Porque yo pegaba y ya está. Aunque en ese momento sí que me interesaba saber cuál era su derecha porque me estaba jugando la final olímpica».

Además, Bistuer ha relatado cómo durante su niñez fue «ridiculizada cada dos por tres». «Lo que pasa es que yo lo compensaba con otras cosas, porque era muy líder. Pero aunque seas muy líder, en el momento que muestras tu flaqueza, la gente se ríe. Lo peor es que no sabes lo que te pasa, y por qué los demás leen bien y tú no, aunque te lo trabajes muchísimo». Así, ha confesado que «cuando empiezas a leer en el cole y terminas llorando porque se ríen de ti, porque cambias las palabras, porque vas lento, o no pones puntuación... y la profesora te dice: »Que tienes 14 años, ¿cómo puedes leer como un niño de tres?«. Te dejan en ridículo cada dos por tres».

Por último, ha explicado que su hijo, Rodrigo, de 14 años, también es disléxico. «Era de los que llegaban las 11 y seguía estudiando y luego llegaba el examen y sacaba un 2,5. Pero yo le decía: »¡Toma ya, un 2,5, ya nos queda menos para el 5!, eres un crack«. «Mi marido siempre me dice que según ve lo que le pasa a él [a su hijo], más me admira por haber sido capaz de haber salido como he salido».