Braulio, una voz imparable

Braulio se reencuentra este sábado con el público grancanario tras cinco años sin actuar en su tierra. El artista, que reside actualmente en Miami, llega al Auditorio Alfredo Kraus para presentar Sie7e décadas, su último trabajo. Lo hará «con la misma ilusión que el primer día» y con una orquesta de lujo: la Gran Canaria Big Band.

MARTA RAMOS

Durante cuatro décadas se ha colado en miles de casas isleñas a través de canciones que han pasado de generación en generación, «un sufrimiento para los hijos», dice entre risas el cantante guiense. Braulio Antonio García Cabrera (Santa María de Guía, 1946), autor, compositor y letrista internacional, acaba de volver a casa para presentar en el Auditorio Alfredo Kraus su producción más reciente, Sie7e décadas, un trabajo con el que celebró su 70 cumpleaños y también el potencial de su voz tras 40 años sobre los escenarios. Y es que, por mucho que el tiempo pase, el artista conserva intacta la que dice que es la cualidad que «mejor le funciona».

Considerado uno de los cantantes canarios más internacionales, con 20 trabajos discográficos editados, numerosos discos de Oro y Platino y varias nominaciones a los Grammy, a sus 71 años no se plantea retirarse porque su idilio con la música es para siempre. En su casa, dice, hay guitarras en todos los rincones, incluidos «los baños», bromea. Para él cualquier situación puede ser buena para componer porque «siempre se le ocurren ideas». Su creación musical es imparable.

Su constante actividad artística lo lanzó a publicar a finales de 2016 Sie7e décadas, un álbum «muy trabajado» que se grabó a caballo entre Costa Rica, Estados Unidos y Argentina. Para este trabajo Braulio trasladó su mente a Canarias, la tierra que «tanto echa de menos». Entre los diez temas, incluye una canción sobre el pueblo marinero de Agaete, pero también hay canciones de denuncia social, como ¿Quién dijo que no es amor?, un manifiesto contra la represión sufrida por el colectivo LGTB que habla de una historia real que escuchó en Las Canteras. «Un hombre se me acercó y me dijo que me conocía (...). Me presentó a su marido. Me contaron cómo habían sufrido por la Ley de vagos y maleantes y la Ley sobre peligrosidad social: detenciones, violaciones... Llevaban 40 años juntos con todo lo que habían pasado y yo no he sido capaz de vivir la mitad con las dos mujeres con las que me he casado y me dije que tenía que escribir algo», explica el cantante, quien puntualiza que no es «oportunismo», porque ya en el año 1987 escribió una canción en la que denunciaba esa represión.

La grabación de Sie7e décadas, que lo ha mantenido alejado de los escenarios canarios desde 2012 hasta la actuación de este sábado 29 en el Alfredo Kraus, fue para Braulio una aventura «muy divertida». Y es que si hay algo que sorprende al cantante es la evolución de la industria los últimos años a través de la tecnología. «No puedo entender cómo en un correo se puede mandar música comprimida. Me aterra, siempre digo que yo me he quedado en la época del fax», dice con tono jocoso un artista que comenzó con el vinilo y que ahora se encuentra en plataformas de venta de música online como Spotify. De ellas asegura que no sabe utilizarlas, ni tampoco actualizar su reproductor iPod, en el que suenan canciones brasileñas, música llanera venezolana y algunas de Sabina y Serrat: «Honestamente no sé cómo funciona, pero es que yo nunca me he bajado una canción. Soy negado para estas cosas, aprendo lo imprescindible». Eso sí, es muy activo en Facebook, donde le gusta «compartir locuras con su club de amigos».

Precisamente por el avance de la tecnología, el panorama musical actual es, a su juicio, «una debacle». «El pirateo significa en algunos países el 90%. Si un disco nos ha costado, por ejemplo, 2.000 dólares, no lo recuperas ni de coña. Grabar un trabajo hoy es saber que no lo vas a recuperar. En mi caso concreto, grabar es decir que aquí estoy y aquí sigo. Aunque hay quienes sí venden, hoy te pones a ver la televisión americana y está todo el mundo en gira porque es la única forma de echar para adelante», sostiene.

El cantante grancanario, con base en Miami, conserva su público en América Latina y hace continuos viajes a Panamá, República Dominicana o Boston para dar conciertos. «Cuando salgo a cantar se me olvidan los años y no siento el peso. Aunque no me gustan los viajes, son una especie de motor, un reto», relata el artista, quien desvela que hay determinados países donde lo tiene muy fácil. «En América tengo muchos hits y eso me permite hacer un show de éxitos. Así, hago a la gente cantar y yo no canto tanto. Ese es el secreto de conservarme», bromea.

El verdadero desafío es reencontrarse con el público canario, con quien no tenía contacto desde hace cinco años, cuando ofreció un concierto en el Teatro Pérez Galdós. «Aquí la cosa tiene otra connotación porque reconozco a amigos y gente que ha crecido conmigo, también veo caras nuevas. Siempre es para mí una responsabilidad porque si hay un público al que debo responder es el canario», asevera. Aunque por el momento no se plantea regresar a Canarias para vivir, asegura que quiere volver más a menudo para estar con su gente y Chacha, su perra de presa. «Echo mucho de menos mi tierra, mi familia, mis amigos... Siempre tengo la vista puesta en una fecha para venir, pero se atrasa porque continuamente surgen cosas nuevas», argumenta Braulio, quien, aunque llevaba un año sin pisar su tierra, será «nacionalista no exclusivo hasta que se muera».

Braulio