Stop vacaciones, stop peso

28/08/2018

Se acaban las vacaciones y llega la normalidad. ¿Qué hacer con esos kilos de más? Dieta razonable, sin peligro para la salud y que valga hasta para las más perezosas.

Los kilos ganados a base de helados, cervezas y horas de tumbona durante las vacaciones pueden eliminarse con el tiempo al volver a la rutina, aunque existen algunos trucos, aptos incluso para las más perezosas, que aceleran la pérdida de peso.

Para no entrar en la oficina arrastrando los pies, es mejor evitar las dietas milagro o que impongan una gran restricción de alimentos o de energía, y optar por una dieta fácil y razonable.

Primeros pasos.En primer lugar, relájate: el estrés hace engordar e impide adelgazar, porque que el organismo segrega cortisol, que favorece el almacenamiento de grasas, explica la periodista especializada en salud Marie Belouze-Storm en su libro «Adelgazar para perezosas» (Lunwerg).

En vacaciones se suelen adoptar hábitos, como ir a dormir más tarde, madrugar menos y alterar las horas de las comidas. Unos horarios que es preciso recuperar tras el estío. A la hora de cocinar, algunas soluciones fáciles para perder peso sin mucho sacrificio son quitar la grasa visible de la carne, guisar el pescado en papillote o con fondo de caldo de verduras, escalfar los huevos o cocer las verduras estofadas con un poco de agua, añadiendo ajo, setas, cebollas o especias.

La alimentación debe ser rica en proteínas, que sacian el hambre y hacen que el cuerpo acuda a las reservas adiposas. En cuanto a las grasa, Belouze-Storm recomienda no eliminarlas al completo de la dieta, porque lo notará el humor, la piel y todo el organismo: limitarlas a una cucharada sopera de aceite o 20 gramos de mantequilla, bastará. Los tés, las infusiones o un zumo de manzana, apio y zanahoria, mezclado a partes iguales, es un buen aliado para olvidarse de los cócteles y las cervezas.

Combatir la tentación. Aunque un capricho no está de mal de vez en cuando, el manual para perezosas apuesta por sustituir las ansias de un «donut» por un antojo no comestible. En vez de unas galletas para picotear, unos tomates «cherry» o una porción de bizcocho; para el desayuno, el queso fresco en lugar del muesli; y en el aperitivo, sustituye las olivas negras por las verdes. También es recomendable fraccionar las comidas para evitar ataques de hambre y prever ocupaciones o actividades deportivas en las horas en las que hay más peligro de atracar la nevera, aunque no es necesario enfundarse diariamente en un chándal para salir a correr, o consagrar horas al gimnasio.