¿Mujeres con barba?

24/02/2020

Hay mujeres que tienen vello facial. Algunas, una leve pelusilla o unos pocos pelos furtivos, y otras, una señora barba con todas las de la ley. Es así. No estamos descubriendo la pólvora, ¿verdad? Lo que pasa es que tradicionalmente se ha abordado poco está realidad, ya que constituye, quizá, el último tabú de género, un tema que hasta personas muy concienciadas con la igualdad suelen evitar por pudor.

¿Una mujer con la cara llena de pelos? Mucha gente se estremece con solo pensarlo, pero ya hay activistas que intentan cambiar las cosas y hacer ver que tan normales –y tan comunes– son las mujeres con vello en el rostro como las que no lo tienen. En España, las pioneras de este planteamiento son dos jóvenes catalanas, Mar Llop y Cristina Almirall, que han fundado el movimiento Som Barbàrie (’Somos Barbarie’). Ambas tienen cosas en común: pelos en la cara y ganas de dejar de esconderse.

Se dedican, entre otras cosas, a realizar ‘quedadas de mujeres barbudas’ –las llaman tal cual– para dar apoyo a las que quieran hablar del tema. Ya han realizado dos encuentros en Barcelona –el último, este mismo lunes– y, según han precisado a este periódico, van a seguir con estas reuniones. «¡Esto crece como nuestras barbas!», afirman.

Cristina, una de las fundadoras, ha atribuido parte de la inspiración para esta iniciativa a la lectura de ‘El salvaje interior y la mujer barbuda’ (Antipersona), un libro de la historiadora y escritora Pilar Pedraza. La autora, profesora jubilada de la Universidad de Valencia tras 40 años enseñando, parece encantada de haber servido de referencia para Som Barbàrie. «Es muy significativo que personas jóvenes reivindiquen estas cuestiones de género. Es un activismo político, tienen todas mis felicitaciones y creo que van por buen camino». Según analiza Pedraza, a estas chicas les han llovido críticas y hasta insultos en las redes por lo que ella llama «pereza social». «A la Iglesia, a los políticos y a los ciudadanos de a pie se les llena la boca con el tema de la igualdad, pero luego ni entienden ni se esfuerzan. ¡Que se documenten!».

Temor a ‘lo otro’

Autora también de ‘La Venus barbuda y el eslabón perdido’ (Siruela), Pedraza cree que el revuelo alrededor de las activistas que reivindican su barba tiene un eje muy claro: ellas van contra lo establecido, contra lo que ‘debe ser’, contra lo conocido... ¡contra el orden de las cosas! Son libres, no tienen vergüenza. Y eso da miedo. A lo largo de la Historia, la mujer con pelo en la cara ha estado confinada al mundo de los circos de ‘freaks’, de los monstruos, donde ya no eran ‘peligrosas’ sino sólo algo ‘usado’ para provocar curiosidad... y burlas. «Es el desprecio y el temor a ‘lo otro’ –resume Pedraza–. A las mujeres, toda la vida nos han estado machacando con cuestiones que ahora están siendo puestas en solfa. Nos han dicho cómo debíamos ser, cómo vestir, cómo enamorarnos... y nos han atormentado con cuestiones estéticas», señala.

Se ha abierto una nueva brecha en ese muro, ya que la plataforma catalana de barbudas tiene precursoras relevantes fuera de España. En Reino Unido, por ejemplo, destaca la figura de Harnaam Kaur, una joven sij con ovarios poliquísticos y mucho vello facial que decidió no ocultarse tras años de ofensas, discriminaciones y hasta amenazas de muerte. Se muestra tal cual es en las redes sociales, donde tiene miles de seguidores. Se ha presentado al récord Guinness y da conferencias sobre el tema. «Algo dentro de mí tuvo que morir para que pudiera crear un espacio y algo más tomara su lugar», proclama Harnaam, que ahora lucha contra el bullying.

Y hay más revolucionarias hirsutas. La antropóloga Jennifer Miller ha fundado el circo Amok, todo de mujeres barbudas, como ella. «Van por barrios pobres de Nueva York, haciendo reír y concienciando –explica Pedraza–. Y Miller lanza un mensaje a las mujeres que las miran con desprecio: ‘Mis amigas y yo tenemos barba, somos dueñas de algo. Vosotras que os peláis como pollos no tenéis las ideas claras’».