La princesa Amalia, heredera al trono neerlandés. / EFE

Amalia de Orange le pone veto al machismo

La hija de Guillermo y Máxima no ingresará en una hermandad universitaria donde se ha llamado a las mujeres «cubos de semen»

ARANTZA FURUNDARENA

Quiere ser ella misma y aportar a la corona su «sello personal». Y a sus 18 años ya ha empezado a demostrarlo. Amalia, la heredera al trono de Países Bajos, ha decidido no pertenecer a una hermandad universitaria aunque con ello rompa una tradición que tiene ya un siglo y se remonta a su bisabuela, la reina Juliana. Pero lo suyo no es un acto de rebeldía sino de sintonía con el tiempo que le ha tocado vivir. Incluso podría decirse que la primogénita de Guillermo y Máxima está haciendo de la necesidad virtud... La asociación estudiantil que le correspondería en la Universidad de Ámsterdam, donde la joven está a punto de empezar la carrera, se ha destapado como un reducto sexista y promotor de la violencia de género. Si Amalia pusiera un pie en él, el escándalo sería monumental.

La citada hermandad, a la que el rectorado le retiró recientemente el subsidio por la violencia de sus novatadas y rituales de iniciación, es conocida en Países Bajos por las siglas ASC/AVSV y, aunque el ingreso en ella es voluntario, acoge a numerosos alumnos de la Universidad de Ámsterdam y de otros centros similares de la capital neerlandesa. El problema surgió con la fiesta que celebraron a finales del pasado mes de julio. En un vídeo que recoge el ambiente del jolgorio, estudiantes de la asociación llaman en sus discursos a las mujeres «cubos de semen» y llegan a proponer «romperles el cuello para penetrarlas». Durante la comida, también se les escucha gritar a coro: «Putas».

Semejante ambiente no es ni de lejos el entorno universitario en el que Guillermo y Máxima (ni la inmensa mayoría de sus súbditos) quieren que se eduque la futura reina de los Países Bajos. Amalia de Orange, estudiante de notables, comenzará en septiembre sus estudios de Política, Economía, Derecho y Psicología.

La heredera al trono de Países Bajos también ha hablado abiertamente sobre su salud mental

En la biografía oficial que se publicó sobre ella el año pasado en su país manifestó su intención de seguir la tradición familiar e ingresar en alguna asociación universitaria. Sin embargo, visto lo visto, la princesa se lo ha pensado mejor y hace unos días anunciaba su decisión «personal» de no apuntarse a ninguna hermandad, mucho menos a la que le correspondería que es la del escándalo y donde ya han dimitido su directora y los tres energúmenos que aparecen en el vídeo.

Aplomo y seguridad

Catalina Amalia Beatriz Carmen Victoria de Orange estrenó la mayoría de edad el pasado 7 de diciembre y desde entonces ha dado muestras de un gran aplomo y seguridad en sí misma. Empezando por su físico, totalmente ajeno a la llamada 'enfermedad de las princesas', caracterizada por una excesiva obsesión en mantenerse delgadas. Ella tiene cuerpo de modelo. Pero de modelo 'curvy'. Y está claro que le preocupan bastante más otros temas que las últimas tendencias de las pasarelas. La salud mental, por ejemplo.

En la biografía titulada 'Amalia' y publicada el año pasado por la escritora Claudia de Breij, no se oculta que Máxima y Guillermo enviaron a su primogénita a un psicólogo infantil, porque estaban preocupados por ella... Y la propia Amalia ha declarado que sigue acudiendo a terapia cada vez que se siente desbordada.

«A veces todo se vuelve demasiado para mí (...). Si siento la necesidad, pido una cita. Me desahogo, lo saco todo y ya estoy lista para un mes», ha declarado la heredera al trono neerlandés con una sinceridad poco frecuente entre los miembros de la realeza. Para ella es «normal» acudir al psicólogo. «Sobre todo después de lo que le pasó a mi tía», explica en referencia al suicidio hace cuatro años de Inés Zorreguieta, hermana de su madre. Incluso podría afirmarse que con su decisión de no ingresar en la hermandad universitaria ahora cuestionada, Amalia se ha ahorrado muchos dolores de cabeza y probablemente varias visitas al psicólogo.