Los desalojados de Paseo de Chil exigen información y garantías

Denuncian que se sienten abandonados por el Ayuntamiento y que solo tienen información por los periódicos. Piden que se les garantice un alojamiento digno hasta que vuelvan a sus hogares.

Rebeca Díaz
REBECA DÍAZ

Las 16 personas que la madrugada del 11 de abril fueron desalojadas de la calle Ladera de Cuyás por el derrumbe de la ladera que hay bajo sus casas fueron alojados por el Ayuntamiento en un hotel de la ciudad ante el peligro de que sus viviendas pudieran verse afectadas. Más de dos semana después siguen en el mismo establecimiento con la incertidumbre de no saber cuánto tiempo van a estar fuera de sus hogares y en qué condiciones.

Así al menos lo manifestaron en la rueda de prensa que ofrecieron este viernes en el hotel en el que siguen hospedados -a cuyos responsables agradecieron el trato recibido- para denunciar públicamente el abandono que sienten por parte de los responsables municipales. «No hay nadie que nos diga lo que va a pasar con nuestras cinco casas sino los periódicos», expuso María Eva Medina, una de las vecinas afectadas que se encuentra alojada junto a su marido, sus dos hijos y su madre en un hotel que no reúne condiciones para «estar mas de dos semanas» ya que no dispone ni de cocina.

Ademas, expuso la preocupación que reina entre los vecinos porque «el lunes las asistentes sociales me dijeron que no sabían si el Ayuntamiento se iba a hacer cargo de la estancia y las comidas porque ésta en una ayuda de emergencia de una o dos semanas». Lamentó que el alcalde y el edil de Cohesión Social «vinieran el primer día» y que desde entonces «no ha venido nadie más», y exigió información.

«Estamos muy descontentos con el trato que hemos recibido de Servicios Sociales», insistió Ronán Martel, otro afectado. Explicó que le garantizaron que el Miércoles Santo podría entrar a su casa acompañado de bomberos para buscar «el respirador» que su madre necesita, pero «con dos horas de antelación» le avisaron de que no iba a ser posible «porque se iba a introducir una maquinaria». Pero «el técnico de la obra me dijo que lo único que se iba a hacer era marcar catas».

También criticó que nadie haya acudido a interesarse por ellos. «Nos hemos sentido ignorados porque aquí no ha aparecido absolutamente nadie para decirnos cuánto va a durar obra, qué se va a hacer». Además, dijo que se han sentido «como ciudadanos de 2ª» porque «no vivimos en un chalé». Añadió que el hotel «no es una solución habitacional» para sus necesidades.