La 24 horas en las que La Palma fue francesa

Las referencias a Francia en La Palma son múltiples. Está el pueblo de Franceses, en Garafía, el París Chiquito, como se conoce a Tazacorte, o el Minué de la Bajada de la Virgen. Pero esto poco o nada tiene que ver con el devenir histórico de la Isla, que siempre ha sido española, salvo durante 24 horas en el año 1795. Ese día fue una isla francesa.

ROSA RODRÍGUEZ | SANTA CRUZ DE TENERIFE

El 16 de marzo de 1796, seis meses después de la firma de la Paz de Basilea, llegaron al puerto de Santa Cruz de La Palma tres fragatas francesas con 1.500 hombres y 130 cañones de distinto calibre a bordo. Al mando de la escuadra que salió 20 días antes del puerto de Rochefort estaba el contralmirante Sercey Araber.

Tal despliegue, al que días después se sumó una cuarta fragada con 450 hombre de tripulación y 48 cañones, llamó la atención del gobernador, el general Antonio Gutiérrez, el mismo que un año después venciera al almirante inglés Horancio Nelson en Santa Cruz de Tenerife, que desde el principio sospechó de las intenciones de los franceses.

El investigador y miembro de la Tertulia Amigos del 25 de Julio [sobre la gesta de Gutiérrez contra Nelson]. Juan Carlos Cardell, está convencido de que la escuadra francesa fue a La Palma para «indagar y conocerla más sobre» o quizás porque «Francia estaba convencida de que España iba entregales la Isla».

Sea como fuera, Cardell relata en su libro La Palma, francesa y otros artículos, publicado en 2007, que finalmente «los franceses se fueron dejando desabastecida la Isla». El único rastro que dejaron fue «algunos desertores».

Isla codiciada

La importancia de La Palma en el comercio con América hizo que las grandes potencias europeas la codiciaran tanto como los piratas. Los franceses intentaron quedarse con La Palma y lo lograron durante 24 horas en 1795. Y en 1802, el botánico Pierre Marie Auguste Broussonet envió, como representante francés en las Islas, un informe al ministro de Exteriores en el que solicitaba que considerara la posibilidad de adquirir la Isla a la Corona española. El Gobierno francés ni le contestó. También los británicos lo barajaron. Viera y Clavijo recoge la opinión del que fuera primer ministro británico, William Pitt, que llegó a hablar de cambiar una de las Islas Canarias, en concreto La Palma, por su «amada e importante posesión de Gibraltar».

La Palma fue la isla que más influencia recibió del paso por su puerto de comerciantes de media Europa que iban o venían del Nuevo Mundo. Parada obligatoria desde el siglo XVI de todo buque que se dirigiera a América, se empapó de ideas y de riqueza que no solo atrajeron a piratas sino también a otras naciones. La codiciaron los ingleses, pero fue Francia quien logro incluirla entres sus territorios de ultramar. Aunque, eso sí, apenas 24 horas.

Ocurrió en el año 1795 durante las negociaciones previas a la Paz de Basilea (Suiza) por la que Francia y España ponían fin a dos años de guerra. Las comisiones negociadoras de ambos bandos se sentaron el día 22 de julio y, en el primer documento que pusieron sobre la mesa con sus peticiones, los franceses incluyeron la cesión por parte de España de la isla de La Palma para acabar con las hostilidades.

Manuel Godoy había nombrado «para ejecutar las paces por nuestra Corte al antiguo y acreditado ministro Domingo de Iriarte» por «su talento especial para los encargos graves de esta clase» y por «su amistad» con el apoderado de Francia, relataba el que fuera secretario de Estado entre 1792 y 1798 en sus Memorias.

Y de no intervenir en las negociaciones el político de Puerto de la Cruz (hermano del literato y poeta Tomás de Iriarte), «a buen seguro que La Palma habría pasado a manos francesas», asegura el investigador y miembro de la Tertulia Amigos del 25 de Julio [sobre la gesta del general Gutiérrez contra el almirante Horacio Nelson] Juan Carlos Cardell. Iriarte logró retirar la cláusula de la cesión de La Palma el día 23 de julio de 1795 a cambio de entregar a los franceses la parte de la isla de Santo Domingo que España mantenía.