Seguridad

Frontera bajo continuo escrutinio

12/08/2018

Controlar y verificar la documentación es parte del trabajo que desarrollan los policías del puesto fronterizo del aeropuerto de Gran Canaria con el objetivo de garantizar la máxima seguridad y detectar el fraude en pasaportes y visados de quienes nos visitan. A la semana llegan una media de 26.000 pasajeros en vuelos internacionales y del Reino Unido e Irlanda

El año pasado el aeropuerto de Gran Canaria recibió poco más de 13 millones de pasajeros, marcando un nuevo récord histórico, al sumar cerca de un millón más de pasajeros que en 2016. Para este año se espera llegar a la misma cifra del año pasado. Para controlar a los pasajeros que llegan de lugares tan diversos como Senegal, Irlanda o Polonia están los policías de frontera del puesto fronterizo del aeropuerto de Gran Canaria, que se encargan de gestionar, controlar y verificar la documentación con la que llegan dichos visitantes.

Para ello diferencian entre pasajeros nacionales y del espacio Schengen (de los que forman parte 22 de los 28 estados miembros de la Unión Europea) junto con los cuatro estados miembros de la Asociación Europea de Libre Comercio (Aelc), visitantes de zonas con acuerdos bilaterales como Reino Unido e Irlanda y vuelos extracomunitarios o internacionales.

Para los primeros, basta con mostrar el documento nacional de identidad, pasaporte, tarjeta de residencia o similar de su país para poder entrar.

A los visitantes procedentes del Reino Unido e Irlanda, dos de los países con más vuelos a las islas, se les realiza un mínimo control de seguridad para verificar que su documentación es correcta, que es quien dice ser e incluso un cotejo con la base de datos con la que cuentan. En el caso de los vuelos internacionales o extracomunitarios, el análisis de la documentación es mucho más exhaustivo. Además, dependiendo del país de origen necesitará más o menos documentos, ya sea pasaporte, visado u otro tipo de condiciones como billete de vuelta, dinero en efectivo o un alojamiento reservado. Todo lo que garantice que regresarán a su país de origen tras su paso por la isla. «El aeropuerto de Gran Canaria recibe una amplia diversidad de pasajeros, casi todos son turistas. El objetivo es facilitar la circulación pero con seguridad, frenando la inmigración ilegal. Conjugamos la seguridad máxima y prioritaria con el interés comercial», explica el inspector Juan Torres, jefe de Fronteras.

De hecho, el 6% del Producto Interior Bruto de España procede de los aeropuertos, de ahí su importancia comercial y la necesidad de unir la máxima seguridad con la eficacia a la hora de gestionar tantos vuelos. «Estamos en la media de Europa en tiempo destinado para la comprobación de la documentación», añade Torres.

Esta verificación o control en los vuelos internacionales se suele hacer en dos pasos. El primero de ellos se realiza directamente en la cabina de fronteras una vez desembarcan los pasajeros. «Las compañías aéreas deben hacer un primer filtro en el lugar de origen de los pasajeros de sus visados y documentación. A veces nos encontramos con burdas falsificaciones», añade.

En este primer filtro, los agentes se encargan de verificar una a una la documentación que presentan, ya sea pasaporte o visado, en busca de posibles falsificaciones o incorrecciones que les haga sospechar. También se les hacen preguntas para comprobar su identidad, encuestas en su idioma o preguntas clave. «Se intenta ver si la fachada hace aguas o no», explica.

En caso de encontrar indicios de suplantación de identidad o de falsificación en los documentos presentados, el viajero es trasladado a dependencias policiales para continuar con un control de segunda línea algo más exhaustivo. De cada uno de los pasos se deja constancia escrita con un documento de inspección en segunda línea para que se sepa qué requisito incumple. Llegados a este punto el visitante es rechazado (nunca detenido) y no puede entrar en el territorio, regresando a su lugar de origen en el primer vuelo disponible. Un regreso del que se hace cargo la misma compañía aérea. La mayoría de las falsificaciones detectadas en el aeropuerto grancanario proceden de viajeros de vuelos procedentes de África, como Senegal, Mauritania, Marruecos, Cabo Verde o Gambia.

«Cada vez son mejores las falsificaciones de documentos. Las mafias se especializan cada vez más. Por eso los países van cambiando con el tiempo las medidas de seguridad incluidas en su documentación», subraya. También ponen especial énfasis en detectar posibles casos de trata de seres humanos. «Somos un puente de entrada hacia otros países. Durante un tiempo llegaban albaneses o paquistaníes de terceros países con el objetivo de llegar hasta el Reino Unido o Irlanda. Cuando se ponen pegas en alguna vía las mafias buscan otras», asevera Torres.

A la semana el aeropuerto de Gran Canaria recibe una media de 20.000 pasajeros procedentes de países fuera del espacio Schengen, como Reino Unido e Irlanda, y unos 6.000 en vuelos internacionales, sobre todo de África. «El control es constante durante todo el año. No hay descanso», sentencia.

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