El incendio de Tasarte está estabilizado

25/02/2020

El incendio forestal desatado desde el sábado pasado en el noroeste de Gran Canaria quedó estabilizado al caer la noche de ayer, aunque en el interior del perimetro quemado quedan todavía puntos calientes y aún tardará varios días en declararse como extinguido. La mejora de las condiciones meteorológicas y la incorporación de medios aéreos fueron fundamentales para vencer a las llamas..

La principal preocupación durante la jornada pasada fue que el fuego llegara al cauce del barranco de La Aldea, donde los cañaverales harían que ganara fuerza y avanzara más rápidamente, poniendo en riesgo a los núcleos poblacionales de El Juncal, Carrizal y El Toscón del municipio de Tejeda.

Con un frente activo de un kilómetro de longitud, el incendio bajó «mansamente» durante la noche del lunes al martes por el barranco de Lina en dirección al de La Aldea. Y la insolación, al avanzar la mañana de ayer, hizo que se reactivaran varios focos en Pino Gordo, por encima de las presas de La Aldea. La calima reinante en las jornadas anteriores había disminuido, la humedad era baja, el viento había amainado y se esperaba que los alisios empujaran las llamas hacia zonas ya quemadas, facilitando así la estabilización.

Dos helicópteros del Estado llegados desde La Gomera y El Hierro y los dos hidroaviones trasladados desde la Península se unieron ayer al dispositivo de lucha contra el incendio y empezaron a inclinar la balanza a su favor. Los autogiros descargaron 2.100 litros de agua en cada pasada y los hidroaviones del Ejército del Aire cargaron en la bahía del Puerto de La Luz y de Las Palmas antes de sobrevolar la zona incendiada. Su actividad no pasó desapercibida, como ocurriera en el gran incendio forestal del verano pasado. El helicóptero que el lunes sólo pudo operar varias horas tuvo que pasar por el taller para una reparación.

Las llamas continuaron quemando el pinar de la Reserva Natural Integral de Inagua, Ojeda y Pajonales. Se localizaban en la parte de Inagua, sin entrar, afortunadamente, en los pinares de Ojeda y Pajonales. Evitarlo fue crucial para ganar la batalla al fuego.

Ardieron unas 1.000 hectáreas, si bien la cifra exacta está pendiente de determinar.

Unos 150 efectivos trabajaron ayer sobre el terreno para controlar el incendio. Pertenecen a las brigadas Bravo y Presa del área de Medio Ambiente del Cabildo y a la Unidad Militar de Emergencias (UME). Los de la UME iban a ser desmovilizados por la mañana, pero la reaparición de llamas en Pino Gordo aconsejó mantenerlos.