El albergue y el hotel de Firgas, abandonados

14 meses después de que el Cabildo cediera al Ayuntamiento el restaurante y el albergue de la Montaña de Firgas hechos un desastre, cerrados, expoliados y fruto de sucesivos actos vandálicos, las instalaciones siguen igual o peor y el Consistorio no ha licitado aún su explotación. Quien las asuma tendrá que invertir 950.000 euros antes de abrirlas.

Las 80 camas que suman el hotel rural y el albergue de la Montaña de Firgas están hoy igual de lejos de ser ocupadas que cuando el Ayuntamiento recuperó la propiedad, de manos del Cabildo, hace ya 14 meses, en octubre de 2016, para sacar a a concurso su explotación. Las habitaciones que las acogen siguen destrozadas hasta extremos inimaginables vistas desde fuera. Entrar no es difícil. Basta con colarse por alguna de las puertas abiertas a golpes, o a pedradas, para comprobar que el aspecto interior no solo es lamentable. Es penoso.

Con un valor estimado de 475.000 euros, en torno a 2.000 metros construidos y 12.000 metros cuadrados de superficie, la parcela de la Montaña de Firgas en la que están el mirador, el aparcamiento y los dos edificios de ocio y restauración con 40 camas cada uno permanece en estado de abandono. Una cadena, fácilmente salvable, constituye la única defensa ante los amantes de lo ajeno y del destrozo.

Al restaurante y hotel rural, que antes fue fonda, y al albergue situado enfrente, que ocupan la cima de panorámicas vistas les han arrancado y roto puertas y ventanas, robado la mayoría del mobiliario y extirpado la fontanería y la electricidad, entre otros expolios y daños, algunos por simple entretenimiento, ofreciendo hoy una imagen propia de una ciudad bombardeada y abandonada.

A esta cima parece que alguien le hizo mal de ojo. Los sucesivos intentos de ponerla en el mercado de la hostelería y el hospedaje nunca han prosperado más que cortos periodos de tiempo antes de caer enferma de negligencia o desidia.

La inversión allí realizada a lo largo de los años, desde finales del siglo pasado hasta principios del actual, ha sido millonaria, pero el resultado final no ha variado. Hace más de 21 años el Consistorio cedió la propiedad al Cabildo para reconvertir el primer hotel allí creado, que llegó a convertirse en nido de yonkies en los años 80 y 90, en una fonda con restaurante con un albergue aledaño. En octubre de 2016 la recuperó, harto de esperar, pero el resultado no ha mejorado.