‘Bach se divierte’ muestra la faceta más pagana del genio

Bach frecuentaba el Café Zimmermann. Un lugar donde solía llevar a sus alumnos del Collegium Musicum de Leipzig para amenizar las tardes a los amantes del café. De esa afición por la bebida de moda en Europa nació la cantata que este miércoles tomará el escenario del teatro Pérez Galdós de la capital grancanaria.

Carmen Delia Aranda
CARMEN DELIA ARANDA

«Qué mejor forma de pasar la Semana Santa que escuchando un Bach que no es religioso», indicó la soprano Elisandra Melián. Ella forma parte del amplio elenco que participará en el espectáculo, dirigido por Mario Pontiggia , Bach se divierte. Cantatas en escena que, en palabras de Melián, incluye «dos obras muy ricas y muy llamativas» que descubrirán al público un compositor distinto al Bach serio y litúrgico que todos conocen.

El montaje, incluido en el ciclo Música y literatura de la Fundación Auditorio y Teatro, reúne dos piezas profanas creadas por el autor como divertimento: Cantata del café y Cantata nupcial.

Según Pontiggia, durante diez años Bach dirigió una asociación de músicos amateurs, el Collegium Musicum de Leipzig, para la que escribió multitud de obras, entre ellas seis cantatas seculares o profanas.

«El colegium musicum fue una famosa asociación que se extendió por toda Europa donde los estudiantes universitarios quemaban la música, como si fueran rockeros de hoy en día, también ricos burgueses quemaban la música y cualquiera que quisiera cantar en público, tenía a su disposición una orquesta y un coro. Esta gente siempre estaba dirigida por un profesional», explica el director acerca del tipo de formación musical que encabezó Bach en Leipzig.

Uno de los refugios de este conjunto amateur fue un café al que Bach dedicó una cantata que este miércoles se interpretará sobre el escenario del teatro Pérez Galdós. La pieza gira en torno a un conflicto generacional suscitado por la disparidad de opiniones ante la bebida de moda del siglo XVIII; el café. Este argumento es la excusa perfecta para contar la historia del café, desde su descubrimiento hasta llegar a un rincón del Valle de Agaete, donde se cultiva el único café que producido en Europa. «Muchos grancanarios no saben que en Agaete hay café», explicó Víctor Lugo durante una rueda de prensa donde invitó a probar la infusión grancanaria.

«La cantata habla de una niña -Elisandra Milán- y un padre -Krisztian Cser- que le prohíbe a su hija tomar café. En la época de Bach, el café era un vicio. Se creía que si uno tomaba mucho café podía endemoniarse. Así que el padre amenazó a la hija diciéndole que si seguía tomando café jamás se casaría», indicó el responsable del montaje.

La segunda cantata es una pieza que Bach escribió para la boda de unos amigos de Sajonia. «Los debía querer mucho porque escribió una cantata maravillosa sobre la llegada de la primavera», dijo Pontiggia.

Equipo artístico.

Los violinistas Bertrand Cervera y Eszter Kökeny; la viola de Aurora Cano, el violonchelo de Carlos Rivero, el contrabajo de Roman Mosler, la flauta de Julie Moulin, el oboe de Verónica Cruz y la clave de Mario Boglioli conforman la orquesta que acompañará las voces de la actriz Lorena Martín, que dará vida a una locutora de los años 50 junto a su compañero radiofónico, el tenor Juan Antonio Sanabria. El reparto lo completan la soprano Elisandra Melián y el bajo húngaro Krisztian Cser.

Ellos serán los encargados de poner en escena este espectáculo cuyo libreto, traducido al castellano, podrá seguirse a través de una pantalla gigante donde se proyectarán diapositivas. «Todo está al servicio de la música», indicó Pontiggia.