Fútbol / UD Las Palmas

Aquel martirio en Gijón con un final que nadie podía imaginar

07/04/2020

Justo hoy hace un mes. Visita al Sporting de Gijón. Y mal partido y peor resultado (4-0), hasta el punto de hacer tambalear al mismísimo Pepe Mel, renovado de boquilla pero al que los números le cercaban: la UD llevaba sin ganar un partido en Liga desde diciembre (2-3 al Elche) y confirmaba un derrumbe clamoroso. Entonces, se afrontó una agria resaca, con semana que empezó con sesión dura en Barranco Seco, caras largas y un entrenador ausente y meditabundo. Se cernía un tormenta por más que al técnico lo ratificaran presidente y el recién nombrado nuevo director deportivo Luis Helguera. Tambores de crisis que quedaron sepultados de manera imprevista y celérica por la crisis del coronavirus. El pasado 8 de marzo se fecha el último encuentro disputado hasta la fecha por la UD, que terminó suspendiendo sus sesiones de trabajo cinco días después. Y hasta hoy.

El club, como el resto de escudos del panorama mundial, acumula ya cuatro semanas de absoluta incertidumbre en las que las noticias nada tienen que ver con la pelota. El parón de la competición, que sigue siendo indefinido y sin fecha para el retorno, casó, a partes iguales, desconcierto por la falta de precedentes y el desasosiego de comprobar que el paso del tiempo lo único que hacía era agravarlo todo. Paralizados los ingresos, con los profesionales primero de vacaciones forzadas y, ya luego, confinados y obligados a entrenarse por su cuenta, a la entidad no le quedó más remedio que acudir a un ERTE para descargar compromisos de pago, si bien cubrió el 100% de los salarios pactados y garantizó viabilidad hasta el 30 de junio, algo que no todas las instituciones han podido hacer frente a tamaña crisis.

En este tiempo, la UD se ha significado por su solidaridad y sensibilidad con los afectados por la pandemia. Primero fue la plantilla profesional la que anunció una donación de útiles y medicamentos. Luego, la directiva hizo oficial que donaba el uso de la Casa Amarilla, la residencia de sus jóvenes jugadores, para el personal del Servicio Canario de Salud. A falta de partidos por imperativo mayor, responsabilidad social. Y hasta nueva orden de la Federación y LaLiga, como mínimo sin novedades hasta final de abril, toca disciplina y paciencia.