Imagen de un grupo de inmigrantes esta semana tras su desembarco en Lanzarote. / EFE

Empleados de Salvamento reconocen que el sistema de trabajo ralentiza los rescates

El colectivo Caminando Fronteras pide que se investigue la posible negligencia por la muerte esta semana de 18 inmigrantes

B. Hernández
B. HERNÁNDEZ Las Palmas de Gran Canaria

El pasado martes, 18 personas que viajaban en una lancha desaparecieron en el mar después de pedir socorro. «Si no vienen en 20 minutos estamos muertos», dijeron. La primera llamada de auxilio se produjo sobre las 17:00. El rescate, seis horas después. Esta circunstancia no solo tiene que ver con la distancia a la que se localiza la barcaza, sino a los medios disponibles y a la organización de los mismos, que funcionan bajo un mando único. Para la CGT, sindicato mayoritario en Salvamento Marítimo, este sistema ralentiza el trabajo y, como consecuencia, arriesga vidas.

Este mando único lo ejerce un alto mando de la Guardia Civil, que es quien gestiona todas las operaciones ligadas a la inmigración. Para la CGT, Salvamento «es un organismo público y civil que debería tener su propia autonomía a la hora de funcionar porque este sistema ralentiza toda la dinámica de trabajo». El representante de esta organización sindical, Manuel Capa, detalla que «antes se movilizaban medios marinos cuando se recibía una alerta, de tal manera que cuando el avión salía a localizar a los inmigrantes, el barco ya estaba en la zona». Sin embargo, con esta fórmula «cuando se recibe una llamada por una patera, sale un avión, y cuando la detecta, da la posición y en ese momento sale el barco». Así, puede pasar un mínimo «de tres o cuatro horas, lo que aumenta el peligro».

Tanto Salvamento Marítimo como el servicio marítimo de la Guardia Civil afirman que no existe una relación directa entre el tiempo que se tarda en ir a buscar una patera y los medios disponibles, pero reconocen que están «desbordados» y «cansados» porque siguen faltos de personal, sobre todo cuando se produce un repunte en el número de llegadas, como está ocurriendo desde hace un par de meses.

Señala Capa que la diferencia es que en años anteriores las actuaciones estaban concentradas en Arguineguín y ahora se «reparte» con Lanzarote y Fuerteventura. «La situación no ha mejorado porque tenemos el mismo personal pero distribuidos en tres islas». Sus turnos de trabajo, un mes embarcados con salidas continuas, de día y de noche, hace que acaben «agotados». Indica que a finales de 2020, tras una denuncia en la Inspección laboral por sobrecarga de trabajo, consiguieron horarios de 15 días. «Pero se volvió a la situación inicial». Distintas partidos intentaron recuperar esta situación en el debate de los presupuestos -algo más de tres millones de euros- pero no se aceptó.

«Si Salvamento está mal, la Guardia Civil está peor», dice un agente. Este cuerpo cuenta con tres embarcaciones en Gran Canaria y otras tres en Fuerteventura, con una plantilla «a todas luces escasísima». Si desde Morro Jable tuviera que salir un barco para socorrer a una patera cerca de La Graciosa, con el trayecto más corto, a máxima velocidad y con buena mar, tardaría hasta cuatro horas en llegar. La Asociación Unificada de Guardias Civiles (AUGC) lleva más de 15 años reclamando un destacamento marítimo en Lanzarote porque «los tres barcos de Fuerteventura son insuficientes para dos islas».

«Posible negligencia»

Por otro lado, la ONG Caminando Fronteras ha pedido al Defensor del Pueblo y a la Comisión Permanente de Investigación de Accidentes e Incidentes Marítimos que indaguen si se retrasó por una «posible negligencia» el rescate de la neumática que se hundió el martes, informa EFE. Pide que se aclare «qué medios de Salvamento se activaron para la búsqueda y rescate de la embarcación». «¿Se tardó en activar los medios de rescate? Y si es así, ¿por qué se tardó? ¿Por qué no se dispusieron medios aéreos para la búsqueda? ¿Activa Salvamento menos medios cuando se trata de migrantes?».